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martes, 5 de noviembre de 2013

Cuéntame cuánto me quieres



-¿Alguna vez te dije cuánto te quiero?
La pregunta del día. La simple y normal incógnita de siempre, pero LuHan seguía muriendo de felicidad cuando lo oía. Es imposible tener mariposas en el estómago, ¿no? Pero el chino sí que las sentía.
-No -mintió. Por supuesto que JongIn ya le había expresado cuánto lo quería, pero aún así no se cansaría de intentar escucharle esos suspiros amorosos.
-Te quiero...
Y ahí era cuando LuHan quería llorar. Los "te quiero" del moreno no eran algo normal de escuchar. Hoy día, la gente se pasa repitiendo la frase como si fuese una oferta de descuento en un mostrador, y por eso JongIn era especial.
No se lo declaraba a los cuatro vientos, o si lo hacía rara era la ocasión, pero lo hacía con cada caricia, con cada muestra de afecto, con cada sonrisa...
Oh y, su sonrisa y sus ojos dulces y profundos como océano decían mucho.
-¿Qué tanto me quieres? -preguntó juguetonamente.
-Tanto como al baile -confesó-. ¿Eso te alcanza y te sobra, verdad?
LuHan rió antes de ser besado y apresado por los labios de su novio, mientras ambos caían sobre el sofá.

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Escribí esto porque... bueno, en realidad no hay una razón especial. Pero yo había dejado de escribir hasta que la conocí a ella, que me hizo volver a desear tachar una y otra vez y terminar con la mano manchada por la tinta. ¡No escribiría de no ser por ella! Así que gracias, te quiero, espero que sigas siendo mi razón.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Cambio de Rol - Capitulo 10






Estaba sola, aún no podía levantarme, lo único que podía hacer era encerrar la cara entre mis manos, no me importaba mancharme más, era estúpido querer evitarlo cuando la cama aún tenía el cuerpo de aquél hombre desangrado por mis propias manos. 

Me levanté y como pude llegué a la puerta. Observé la cama, el olor a óxido me descomponía, mucho más el estado de aquel hombre. Dirigí mi mirada a mi cuerpo, bañado en sangre, busqué entre las cosas del suelo mi vestido y me lo puse. 

Salí del cuarto, buscando alguien que me ayudara, pero nadie parecía entender. Todos corrían apenas verme, muchos gritos y mis lágrimas que no dejaban de caer. Los pasillos de aquél infierno me deseaban un final terrible. Lo sabía, pronto llegaría la policía, me vería y me llevaría, ni siquiera preguntaría, pues, ¿qué era una simple niña ante aquella gente? Sólo sabían juzgar. 

Cuando no quedó nadie, me senté en el suelo, observé mis manos, repletas de sangre. 

No supe cuanto tiempo estuve allí, cuando una persona apareció frente a mí. 

Parecía amable, de esas personas que seguirías hasta el final del mundo si fuese posible, pero en esos momentos yo apenas tenía catorce años, y con una vida tan sufrida, que si alguien me sonreía sólo lo seguiría. 

—Hola —dijo, con esa amable sonrisa—. Soy Lay —me tendió una mano, la cual tomé con un poco de desconfianza—. Aquí dentro te hacían hacer cosas muy feas, ¿verdad? —me sonrojé ante su mirada—. Yo vine a salvarte. No temas —y acarició mi cabello con cariño, nadie me había tratado de esa forma. 

—Yo... yo —y comencé a llorar, él sólo me abrazó, llamándome por mi nombre e intentando tranquilizarme.

---

Pasé la noche con él en un hotel, me entregó ropa nueva y al día siguiente viajamos en el primer vuelo hacia China. 

No tenía idea de lo que estaba sucediendo, sólo seguía a ese hombre donde fuera que me estuviese arrastrando. 

Una vez en China me llevó a un enorme edificio. Tenía miedo, todos hablaban idiomas extraños para mí. Nunca había escuchado nada más que el español. 

Nos acercamos a una mujer que estaba sentada tras un gran escritorio, junto a una puerta. Lay se presentó y la mujer le dijo algo, tomando mi mano, el hombre me sentó en una de los sillones que había allí. 

—Esta empresa es muy importante aquí en China —comenzó a hablar—. Ahora te presentaré con el jefe, a quien debes seguir pase lo que pase. Te explicará de qué trata tu nuevo trabajo y luego te llevaré a un campamento donde conocerás a los que serán tus compañeros de trabajo —asentí. 

Estuvimos esperando, hasta que la mujer detrás del escritorio de hacía unos minutos me llamó, pidiéndome que cruzara unas puertas. 

Ingresé con la mirada baja, encontrándome con una oficina luminosa, en el centro había un escritorio, y detrás de él un hombre de alrededor de 40 años. 

Comencé a arrugar mi vestido con nerviosismo. No sabía qué debía hacer, no sabía dónde estaba y mucho menos qué era lo que esperaban de mí. El hombre se levantó y se acercó, poniendo una mano sobre mi hombro. Le miré, subiendo mi barbilla, pues nunca fui demasiado alta. 

—Agente Z —dijo, no entendí a qué se refería—. De ahora en mas tu nombre será Agente Z. Serás asignada a la división china para entrenar, te enseñaremos idiomas y todas las artes de asesinar —abrí grandes los ojos. 

—Yo... no mataré a nadie —dije. ¿Acaso él lo sabía? Lay había prometido que todo estaría bien, que ya no haría cosas que no me gustaran. 

—Ya sé, pero sólo te enseñarán los trucos, nadie te obligará a seguir ese camino. Tú puedes decidir, primero queremos cuidarte, luego te mostraremos lo que sucede una vez que ingresas oficialmente a la empresa. 

Sin estar demasiado convencida de las palabras de aquél hombre, recibí un bolso repleto de ropa deportiva, cosas para la higiene y un reglamento en diferentes idiomas. 

Salí de aquella oficina para encontrarme nuevamente con Lay. Contempló la mochila que tenía abrazada fuertemente sobre mi pecho y sonrió. Tomó mi mano y comenzó a caminar por los pasillos de aquella empresa. Subimos muchas escaleras, hasta que nos detuvimos ante una puerta. Él la abrió lentamente. 

Me sorprendí mucho al ver dentro. Había alrededor de diez niños y niñas en filas, haciendo diferentes movimientos, que imitaban de un hombre delante de ellos. 

Lay me empujó despacio para que ingresara a aquella sala. Sonrió a todos, quienes de detuvieron para verme. 

El hombre se acercó a nosotros, diciendo algo en un idioma desconocido.

—Fue fácil esta vez. Te presento a la Agente Z, habla español —me empujó un poco para que el hombre pudiese verme mejor—. Él es ZhouMi. Te ayudará a incluirte en el grupo, dentro de poco todos irán a un campo, a un campamento para entrenar —yo sólo observaba a todos aquellos niños que me estudiaban, algunos me saludaban con la mano y otros simplemente sonreían. Me escondí tras Lay, quien soltó una carcajada. Habló algunas frases para los niños, quienes empezaron a murmurar. Luego se giró y colocó su rostro a mi altura—. Estarás bien. Todos serán buenos amigos, no te preocupes si no entiendes lo que dicen, algunos hablan español y más tarde te enseñaremos varios idiomas para que puedas comunicarte —asentí. Lay saludó a todos con una sonrisa y se fue. 

---

Una semana había pasado desde que me había establecido en el campamento. Luego de varios días estudiando, pude notar que poco a poco iba entendiendo lo que todos hablaban. 

Debía hacer mucho ejercicio, tanto físico como mental. 

Pasado medio año, ya podía comprender el chino a la perfección. Asistía a las clases sobre las diferentes técnicas de lucha y tipos de arma. 

Poco a poco me pude hacer de varios amigos. Entre ellos dos niños de mi edad, que eran también chinos. Eran los mejores amigos, y yo llegué para acompañarlos. Se llamaban LuHan y Kris. En realidad no se llamaba así, pero era un apodo que le habían dado, como el mío era Agente Z y el de LuHan, Agente L. 

Éramos el trío de oro, según los profesores y nuestros compañeros. Siempre que hacíamos equipo para completar alguna misión, terminábamos por ganar. 

Y pasó el primer año, y ya no era simplemente un juego el estudio o las misiones que nos enviaban para entrenar. 

No era un simple campamento. Era el entrenamiento para asesinar personas, las misiones nos hacían entrenar nuestras mentes para reaccionar con rapidez e idear planes que fuesen difíciles de predecir y contraatacar. 

Aprendimos las formas más rápidas, las más dolorosas de matar a una persona. Sus puntos débiles y los fuertes. Investigamos a fondo la psicología humana y cada secreto de ella. 

Y a los 17 años ya éramos máquinas asesinas. Nos separaron en grupos y nos llevaron a diferentes sectores del mundo. 

A mí me fueron asignados dos agentes, quienes fueron reasignados luego de un par de años a diferentes lugares del mundo, dejándome sola. 

Era una de las mejores agentes de la empresa hasta el momento. El jefe se había mudado a mi zona para entregarme el trabajo personalmente. 

Era una de las mejores creaciones de la empresa... y ahora estaba perdida, sin un verdadero rumbo. Ahora no tenía idea de lo que fuese a pasar. 

Ahora tenía miedo, algo que me enseñaron a no sentir. Miedo a la muerte. Miedo a mi propia muerte.


viernes, 1 de noviembre de 2013

ROL - XiuHan - 16

LuHan (ValeCaroline)



- Trae el plato con las tostadas – me indicó MinSeok. Yo me acerqué a la mesa donde ya se había sentado. Me alegró mucho que desayunara conmigo, hacía mucho que no lo hacíamos. Sonreí al verle casi devorar la comida sobre la mesa.

Estábamos muy tranquilos, hablando de nada, cuando murmullos se oyeron desde el pasillo. BaekHyun y ChanYeol aparecieron en la cocina. Se soltaron bruscamente y nos sonrieron con malicia.

- Oh - exclamó ChanYeol -. Creíamos que dormían.

- ¿Qué hay, chicos? ¿Anoche no podrían haber sido un poco más discretos, verdad? – apreté mis labios para no soltar la carcajada que veía venir.

- Me imagino lo mucho que te dolerá - continuó -. LuHan es una verdadera bes…

- ¡Anoche no pasó nada! – Escuché como Minnie intentaba defenderse. Se veía demasiado tierno, observando a esos dos completamente rojo.

- No te conviene mentir- esta vez el más alto comenzó a burlarse -. Claramente escuchamos cosas indebidas.

Y fue entonces que MinSeok se fijó en mí, que estaba sonriendo demasiado, sin querer tuve que soltar esa carcajada que atravesaba mi garganta desde hacía un rato. Se levantó del asiento y se alejó de nosotros.

- Ya la regaste, LuHan – dijo BaekHyun. Yo le miré frunciendo el ceño.

- Cállate, que yo sí sé porque estuvieron hasta tan tarde despiertos – sonreí ante el gran sonrojo que apareció en sus rostros, antes de que me alejara y fuera tras mi novio.

Al llegar a nuestro cuarto, lo encontré en la cama, tapado hasta la cabeza. Sonreí y me acerqué a él. Lo destapé, aún estaba enojado.

Se descargó durante unos segundos conmigo por no haberlo defendido, cuando los manager llegaron con nosotros, intentando reunirnos.

Habían filtrado las canciones.

MinSeok tomó mi mano, cuando hubimos terminado de hablar, y me llevó hacia el cuarto nuevamente.

- No nos podemos poner mal por eso Nos esforzamos demasiado, pero tenemos que hacerlo el doble. No nos demoremos más, pongámonos a trabajar en las canciones nuevamente – parecía realmente entusiasmado con la idea de seguir entrenando, así que no quise mencionarle que era domingo, y que estábamos demasiado cansados, pero de mi boca salió la palabra que jamás pensé que podría salir.

- Sí… - murmuré -. ¡Sí! – repetí, besándolo por unos segundos. Luego tomé su mano y lo arrastré hacia fuera del departamento. Bajamos al subsuelo, donde descansaban dos autos que pertenecían a todos los miembros en caso de que quisiéramos transporte y no llamar demasiado la atención.

Conduje hasta la empresa, que, vaya sorpresa la mía, estaba abierta en domingo. Aparqué a una cuadra de la empresa. Nos pusimos gorras y lentes de sol, además de unas bufandas que había en ese auto. Caminamos a través de un grupo de chicas que estaban en la puerta sin demasiadas miradas, sino hasta que llegamos a la puerta, donde nos reconocieron. Saludé con la mano y una sonrisa, mientras MinSeok escribía la clave para entrar.

Subimos a las plantas más altas, donde estaban  nuestras salas de práctica, vacías.

Nos quitamos las camperas y toda la ropa de abrigo, dejándola a un lado. El rostro de MinSeok estaba repleto de un entusiasmo que hacía demasiado no veía. Sus ojos brillaban y tenía una sonrisa preciosa, que mostraba todos y cada uno de sus pequeños dientes.

Sin decir nada, conecto su teléfono al parlante y comenzó a sonar la música. Luego de calentar bien nuestros cuerpos, comenzamos a bailar.

Bailamos durante horas. Cantamos durante horas. Y cuando pensé que no podía mover un músculo más, me lancé al suelo.

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- LuHan, lo siento, de verdad. Olvidé que debíamos ir a almorzar… es que hace tanto que… - y calló, me observó con el rostro realmente preocupado. Agradecí la botella de energizante que me ofrecía. Se sentó a mi lado, jugando con sus dedos.

- Suerte que aquí tenemos ropa de práctica – mencioné, en medio de una sonrisa. Él me observó.

- JunMyeon dice cosas coherentes después de todo – nos quedamos callados por un tiempo.

- ¿Cómo seguiremos con el plan?

- No tengo idea – soltó una carcajada.

- Yo tampoco. Pienso que después de todo vamos bien. Tao sabe que le gusta SeHun, y a SeHun solo le hace falta admitirlo. Tenemos que de alguna forma hacer que tengan un lindo encuentro…

- No sé si te diste cuenta, pero Tao estaba muy cansado cuando llegaron, y SeHun solo estaba tranquilo – le miré sin entender -. Llegaron al mismo tiempo, estaban juntos. Y… pienso que Tao llevó a SeHun en su bicicleta – clavó su mirada en mí. Ladeé mi cabeza.

- ¿Dices que sucedió algo mientras estaban fuera?

- Sí, y no. Me parece que solo tenemos que dar el último empujón para que finalmente se acerquen el uno al otro – otra vez el silencio.

- Minnie – lo llamé, para abrazarlo por los hombros y acercarlo a mi pecho -. Yo… quiero confesarte algo que hice… más bien algo que hizo SeHun, pero que me involucra y… - suspiré. No sabía cómo contárselo. Quería hacerlo, pero no sabía cómo. Le tomé el rostro entre mis manos, para besarlo con ternura y paciencia. Al separarme, noté que tenía los ojos cerrados -. SeHun me besó la otra noche – se separó con brusquedad, cruzándose de brazos -. Minnie, no pasó nada más. Me sorprendió y lo separé apenas me rozó – coloqué mi mano en su hombro, y la empujó.

- Y hasta ahora me lo dices. Luego insultas a Tao porque me hace cosquillas – bajé la mirada unos segundos. Y luego le tomé el rostro obligándolo a verme.

- Te estoy diciendo que no pasó nada más. Acabábamos de hablar sobre que lo único que yo podría sentir por él era un amor fraternal, y luego me besó. No es como si fuera a enamorarme de alguien por un simple beso cuando te tengo a ti, que…

- Repite eso – me cortó, con los ojos abiertos.

- Que acabábamos de hablar…

- No, eso no. Lo otro – ladeé mi cabeza, sin entender -. “No es como si fuera a enamorarme de alguien por un simple beso”, dijiste eso.

- Sí, pero… - se soltó de mi agarre y me abrazó por el cuello.

- Eres un genio cuando te lo propones - ¿Genio? ¿Qué rayos…? -. Debemos hacer que se besen.

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La idea de MinSeok seguía dándome vueltas en la cabeza. Después de ese beso, SeHun había estado muy pensativo, con la mirada fija en Tao, quien tampoco dejaba de mirarlo. Debíamos hacer algo para que se acercasen un poco.

Esa noche, todos estábamos en el departamento, después de comer nos reunimos para hablar sobre la filtración de las canciones, como debíamos comenzar a manejar la situación. Los manager nos habían dicho que debíamos estar tranquilos. Mantenernos como si nada hubiese pasado, pero era frustrante y molesto. En tres semanas teníamos que ir por los nuevos cortes de cabello para luego comenzar con las filmaciones, y en ese tiempo terminar de grabar las canciones y perfeccionar la coreografía, además de las fotografías para el álbum. Suspiré, sentándome al lado de WuFan.

- Juguemos a algo – mencionó JongDae. Todos lo miramos mal, pero tenía razón, debíamos cambiar esas caras largas.

- Tengo una idea – MinSeok llamó la atención de todos -. Hablemos sobre primeras experiencias.

- Ya sabemos que la tuya fue con LuHan – ChanYeol y BaekHyun recibieron golpes por parte de los almohadones del sofá, donde estaba sentado el mayor, completamente rojo, pero todos comenzaron a reír. Yo sonreí.

- Hablemos primero sobre comidas. ¿Cuál fue la primera comida extranjera que comieron? – dije. Todos comenzaron a hablar sobre ello. Poco a poco, todas las frustraciones fueron reemplazadas por risas y primeras experiencias de todos. Entre ellas se encontraban: primer maestro, primer vaso de alcohol y primer amor, entre muchas otras cosas.

- Ahora – mencionó KyungSoo, sorprendiéndonos a todos -: primer beso.

Entre todos nos miramos, para ver quien comenzaría. Sin querer me fijé en Tao, que se puso nervioso, y comenzó a observar hacia todos lados, de cierta forma parecida, a SeHun le sucedió lo mismo.

- Yo – JongIn levantó su mano -. Mi primer beso fue en una camioneta, con una niña de la primaria, cuando tenía diez años – todos lo miramos divertidos -. Ahora… - miró a cada uno de nosotros -. KyunSoo hyung – el cantante levantó la mirada con una sonrisa de autosuficiencia.

- Cuando cumplí los doce años, una nunna del otro curso, en las escaleras de incendio – bien, eso sí me sorprendió -. LuHan hyung – me señaló. Yo me rasqué la nuca pensando, realmente no recordaba cómo había sido mi primer beso. Mi madre tenía la costumbre de besarme de pequeño, y no había tenido demasiadas novias antes de viajar a Corea, por no decir ninguna, pues siempre me había interesado más por el football, para luego descubrir mi homosexualidad con MinSeok. Sonreí y observé a los ojos a mi novio.

- El año pasado, cuando MinSeok se peleó con su novia. Tao – el chico me observó horrorizado.

- Es que… yo no… - su rostro se volvió completamente rojo y todos comprendimos en seguida la inocencia nada fingida del chico. Sonreí con ternura, mientras SuHo le decía que eligiese a alguien más -. MinSeok ge – jamás había escuchado a Minnie hablar sobre sus amoríos anteriores, y mucho menos sobre su primer beso. El mayor se ruborizó, escondiendo su rostro tras sus manos, para luego hablar.

- Fue a los dieciséis, cuando me confesé a mi novia – luego lo pensó por unos segundos antes de agregar -, ex – me miró, señalé a SeHun con la mirada y él lo nombró.

- Yo no besé a nadie – dijo algo nervioso, pero ChanYeol lo abrazó por sus hombros, diciendo:

- Aquí todos estamos siendo sinceros con nuestros pasados… - pero solo hizo que SeHun se ruborizara aún más.

- Ya déjalo. Si no quiere decirlo no lo obligues.

- Yo… la otra noche, en las escaleras de la azotea – me observó pidiéndome permiso, asentí, mirando a MinSeok -, con LuHan hyung.

El silencio se hizo presente. Terminamos esa ronda de preguntas y todos nos fuimos a acostar.



domingo, 20 de octubre de 2013

ROL - XiuHan - 15

MinSeok (Littleevilmaknae)

Yo era conocido como el que siempre se despertaba antes que nadie. Y ese día, aunque fuera domingo, no iba a ser una excepción. Pero la mirada de cachorro de LuHan fue suficiente para quedarme un rato más, entre sus brazos.

Su respiración indicaba que no estaba dormido, pero aún así tenía los ojos cerrados. Sintiendo miles de emociones en el pecho, tarareé:  

—"Te voy a escribir la canción más bonita del mundo".

LuHan notó que estaba cantando, y sonriendo por la letra, continuó—. “Voy a capturar nuestra historia en tan sólo un segundo”.

Reí sobre su boca antes de atacarla con mis labios.

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 Vertí la leche en dos tazas, revolviendo todo su contenido con una pequeña cuchara. Las deposité sobre la mesa donde solíamos comer y le indiqué a mi novio que trajera el plato con las tostadas que anteriormente había preparado. Los demás miembros dormían, de modo que sólo éramos nosotros dos en la sala. Como siempre empezamos a hablar de la situación del grupo y de nuestras debilidades que debían ser mejoradas.

Estábamos hablando sobre las canciones en las que trabajábamos actualmente, cuando BaekHyun entró abrazado por la cintura por ChanYeol, mientras el primero reía por los susurros que se mandaban.

—Oh —exclamó ChanYeol—. Creíamos que dormían.

El otro lo miró enfadado, en son de “no era necesario que me soltaras tan brusco”. Pero al observarnos con atención, en especial a mí, soltó una risa burlona.

—¿Qué hay, chicos? ¿Anoche no podrían haber sido un poco más discretos, verdad?

Me sonrojé de inmediato y eso fue suficiente para que las bromas empeoraran.

—Me imagino lo mucho que te dolerá —continuó—. LuHan es una verdadera bes…

—¡Anoche no pasó nada! —me defendí.

—No te conviene mentir —sonrió el más alto—. Claramente escuchamos cosas indebidas.

Yo articulé la boca varias veces, buscando cómo explicar que nosotros no éramos los causantes de los ruidos. Entonces miré a LuHan, en busca de ayuda, pero él estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para no lanzar carcajadas. Cosa que no funcionó, porque al ver mi expresión no se resistió.

Con la cara roja de la rabia me paré de mi lugar y me dirigí a cualquier lugar lejos de aquellos tres.

—Ya la regaste, LuHan —comentó de lo más alegre el de menor estatura.

No vi qué sucedió, pero pude imaginar que mi novio lo miraba mal, porque oí el chirrido de la silla mientras se ponía de pie para perseguirme.

---

—No te enojes Minnie —decía, poniendo esos mohines a los que poco me resistía.

—Es muy gracioso, ¿no? —espeté—. Jamás me defiendes. Y de todas formas, es tu culpa esto. ¡Yo no 
andaría cojeando por ahí si por la noche fueras un poco más tranquilo, LuHan!

Me daba igual si lucía como un niño protestando, odiaba parecer siempre la víctima de la relación, cuando incluso yo era el que ordenaba a mi novio.

Bueno, a veces.

Para colmo, el otro seguía mordiéndose el labio. Yo sabía que eso significaba que moría por reír, pero si lo hacía las cosas empeorarían.

—Pero tú sabes que nosotros no fuimos los de anoche. Mira, de hecho creo que fueron JongIn y KyungSoo, porque últimam…

—¿¡Qué!? —exclamó sin aliento alguien a nuestras espaldas. Al voltear descubrimos que se trataba del de ojos enormes. El rostro se le puso de todos los colores posibles, y gritando el nombre del chico moreno salió de la habitación sacudiendo los brazos. Parecía un adorable personaje de anime.

Antes de que pudiera decir algo, los gritos del manager llamaron toda nuestra atención. Nos dirigimos hacia la sala, donde estaban casi todos reunidos y con expresiones de confusión.

—¿Dónde están ZiTao y SeHun?

—Le acabo de marcar a SeHun, ya vienen —habló JongDae.

No entendía nada de lo que pasaba, preocupado de que hubiéramos hecho algo mal, me dispuse a limpiar el lugar, siempre me ayudaba cuando estaba estresado.

Estaba lavando un vaso con especial fuerza, cuando una mano se posó en mi muñeca suavemente. LuHan me indicaba con la mirada que me relajara y que me sentara en su regazo. Y así lo hice, sintiéndome mucho mejor al escuchar sus latidos.

Los miembros restantes llegaron, y ni siquiera los regañaron porque al manager ya estaba explicando la situación.

No podía ser, ¿las canciones se habían infiltrado? No podía ser una excusa que un trabajador perdiera el archivo.

Aún tenía en mi mano el vaso que usaba antes, oía que todos discutían pero no les prestaba atención. ¿Todo el esfuerzo para nada?

El vaso se me resbaló de la mano rompiéndose en mil pedazos, haciéndome reaccionar. Me disculpé y rápidamente barrí los pedazos de vidrio, con ayuda de LuHan. Ni bien terminamos lo tomé de la mano y lo llevé hacia nuestra recámara.

—No nos podemos poner mal por eso —empecé—. Nos esforzamos demasiado, pero tenemos que hacerlo el doble. No nos demoremos más, pongámonos a trabajar en las canciones nuevamente.

—Sí… —murmuró—. ¡Sí! —dijo esta vez más alegre y seguro. Me besó en los labios por unos segundos y salimos a buscar a los demás.


Después de todo, no había tiempo que perder y había demasiadas fans esperando por nosotros.


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miércoles, 9 de octubre de 2013

ROL - XiuHan - 14

SeHun - (ValeCaroline)

- ¿Y a ti qué te importa con quién me junto?

Estaba realmente enfadado. Tan solo intentaba evitar un homicidio en el grupo. LuHan siempre fue muy celoso con lo propio, y al parecer MinSeok ahora le pertenecía.

Esa mañana desperté temprano, como nunca. Era domingo, y esperaba que el río Han estuviese sin mucha gente. Tome el metro, escondiendo mi rostro con una visera, para evitar que me reconocieran.

Esperaba olvidar todos mis problemas. Ese beso con LuHan me había dejado muy confundido.

Cuando sus ojos me miran solo pienso que soy el ser más feliz del planeta.

Esa frase nuevamente. Me revolví el cabello, dándome cuenta que mi parada era la siguiente. Me levanté y esperé a que las puertas se abrieran. Nadie bajó conmigo.

Caminé con lentitud, pero algo me hizo detener. Un cuerpo tirado, un cuerpo conocido, alto, cabello negro…

- SeHun, ¿Qué haces aquí?

- Tao… - lo observé abriendo los ojos, ambos quedamos mirándonos por un buen rato. Sus ojos. Su mirada era profundo, y a pesar de que su rostro daba miedo al principio, podías notar toda aquella pureza en sus ojos -. Vine a descansar.

- Veo – bajó su mirada, y señaló el lugar a su lado para que me sentara allí. Lo hice, quedando con la vista hacia el río -. ¿Te sientes bien? – lo miré. Aún tenía esos ojos clavados en mí. Me puse nervioso, comenzando a jugar con mis manos.

- No, en realidad… estoy muy confundido con todo esto – confesé, aunque él quedó unos segundos con el ceño fruncido. Lo repetí más lento, para que pudiese entenderme mejor.

- ¿Por LuHan? – abrí los ojos y mis mejillas se volvieron rojas.

- Sí… y no – comencé a cortar el pasto que tenía alrededor, haciendo pequeños nudos -. Es que, siempre pensé que ocurría algo que en realidad no… es complicado de explicar – sentí como Tao suspiró a mi lado, al observarlo, me di cuenta que había vuelto a acostarse, lo imité.

- Pareciera que siempre intentas imitarlo – dijo, giré mi cabeza para verlo, tenía los ojos cerrados -. Que eres el aire que está a su alrededor.

- Yo no soy eso – estiré mi mano, para golpearle el hombro, haciendo que riera.

- Lo siento. Pero deberías dejar de perseguirlo tanto – solté una carcajada.

- ¿Y tú? – pregunté, abrió los ojos y me miró confundido -. ¿Qué tanto sucede con MinSeok hyung?

- Nada en realidad. Es un buen ge – volvió su vista hacia el cielo -. ¿No te parece que esa nube tiene la forma de zanahoria? – miré donde señalaba, y una sonrisa salió de mis labios, en verdad parecía una zanahoria.

Estuvimos mucho rato buscando figuras entre las nubes, cuando mi teléfono comenzó a sonar. Mire la pantalla y atendí.

- SeHun, vuelve inmediatamente, sucedió algo – miré confundido a Tao, quien estaba atendiendo su propio teléfono.

- Sube. Llegaremos en menos tiempo – dijo, una vez que ambos hubimos cortado, señalando su bicicleta. Le hice caso.

---

- Mierda, mierda, mierda – murmuraba el manager de EXO – M.

- No sabemos cómo es que sucedió esto – decía el nuestro, mostrando desde su teléfono la canción principal del nuevo álbum. Todos estábamos asombrados, ¿Cómo rayos habían conseguido aquellas canciones? -. Suponemos que alguno de los trabajadores perdió el archivo, y unas fans lo recogieron – nuevamente las miradas de todos se cruzaron. El maldito DEMO estaba en la red. El más afectado de todos era BaekHyun, quien aún no podía llegar a las notas que exigía la canción.

- ¿Qué sucederá con el comeback? – preguntó JoonMyun. Habían prometido que lo haríamos para nuestro aniversario, faltaba poco, solo quedaban filmar los videos.

- Se retrasará – dijo el otro manager. Escuché como algunos comenzaban a murmurar -. Filmaremos todo, ya tenemos fechas con los estilistas, la escuela, y la actriz. No podemos cambiarlo.

Sentí un golpe proveniente de mi izquierda. MinSeok había dejado caer el vaso que tenía en su mano. Comenzó a disculparse y fue a buscar algo para limpiar. LuHan lo observó preocupado. JongIn y Kris estaban inexpresivos, sentados en el sillón, aunque yo sabía que estaban intentando controlarse para no romper algo. Tantos esfuerzos para que todo saliese bien, todos a la basura. BaekHyun salió corriendo hacia el cuarto, ChanYeol lo siguió. KyungSoo se dirigió a la cocina, con una mirada sombría y murmurando quien sabe qué. JongDae se tomaba la cabeza, despeinándose, luego comenzó a caminar por todo el living, para caminar hasta el cuarto y cerrar la puerta. YiXing parecía relajado, de no ser por sus pies que se movían con furia, hubiese pensado que no le había afectado, pero al igual que todos, estaba enfadado. JoonMyun era el que más me sorprendió, golpeó la mesa con tanta fuerza que creí que iba a romperse.

Sentí una mano sobre la mía, Tao la había tomado, su mirada se había vuelto sombría, y unas lágrimas de rabia estaban asomándose por sus párpados. Apreté su agarre, produciendo que me mirara. Le sonreí, haciendo que me imitara.

- Ya está el concepto armado, no podemos simplemente cambiar la canción principal – escuché que el manager le decía al líder de EXO – M.

Como pude, arrastré a Tao hasta el cuarto, donde JongDae se había acostado en su cama y estaba escuchando música, inmerso en su propio mundo.

- ¿Qué piensas de todo esto? – me preguntó, al ver que no hablaba.

- Me prometiste que si quebraba estarías ahí para reconfortarme – dije, casi a punto de explotar en un llanto repleto de rabia e impotencia.

- Eso dije, pero…

- Entonces hazlo – coloqué mi cabeza en su hombro, y luego sentí sus manos rodeando mi cintura con timidez.

Faltaba poco, ¿Por qué no pudieron esperar? ¿No veían que también nosotros estábamos ansiosos? El comeback era más importante que el debut. Todos esperaban algo de nosotros, algo que ni siquiera ellos comprendían.

Estaba enfadado, no quería que me hablaran, y al parecer Tao lo comprendió bien, porque solo se mantuvo abrazándome.


domingo, 18 de agosto de 2013

La razón - Capítulo 2




—MinSeok, MinSeok, ¿ya te dije lo mucho que me gustan tus mejillas? Me gustaría besarlas para siempre.

MinSeok rodó los ojos.

—Debe ser la décima vez que me lo dices en el día, LuHan. ¿Podrías concentrarte en esto? A este paso te sacarás una F en el examen de matemáticas.

—No Minnie, yo quiero un beso tuyo, poco me importa ése examen —y a continuación juntó sus labios e infló sus mejillas, esperando su reclamado beso.

El chico coreano se mordió los labios sin poder evitar pensar en lo tierno que era el otro. Sus “reuniones de estudios”, si se las podía llamar así, eran planes que por lo general, solían ser un fallo total. Porque el mayor se la pasaba tratando de explicarle ecuaciones a LuHan quien no dejaba de ver los labios de su novio modular palabras que quedarían en el olvido y que probablemente terminaría aprendiendo a último momento únicamente para los exámenes. Jamás volvería a recodar esas despreciables fórmulas.

Y de todas formas, ¿estaba bien llamar a la relación de ambos “novios”? Podría decirse que sí, aunque el menor jamás había hecho una declaración oficial —el Baozi nunca lo admitiría, pero deseaba con todas sus fuerzas escucharla— y tampoco pensaba hacerlo. LuHan opinaba que las palabras no eran necesarias, que con robarle unos cuantos besos y expresarle cuánto lo quería alcanzaba y sobraba.

 Pero esta vez, MinSeok no iba a quedarse callado.

—No, no quiero besarte —mintió—. Además, ¿qué somos nosotros para que te ande besando?

LuHan lo miró como si el otro hubiera confesado que en realidad era una mujer.

—Estamos saliendo, somos novios, por supuesto. ¿Por qué lo dices?

—Yo… es decir, bueno… creí que me harías una confesión o algo por estilo… —ni él mismo podía creer que estuviese diciendo algo tan ridículo como eso.

—Aww, qué adorable. Bien, ¿quieres un ramo de rosas? ¿Que te cante una serenata? ¿O quieres que aprovechemos ahora que no está tu madre y…? —pero MinSeok, con las mejillas teñidas de un fuerte rojo se apresuró a taparle la boca.

—¡Ni se te ocurra insinuar eso, idiota! Y no quiero ninguna de esas cosas, pasaría mucha vergüenza.

LuHan le echó una mirada con fingido enojo, pero con una nueva idea en mente sonrió con todos sus dientes. A continuación tomó con sus largos dedos la cara de su chico y le estampó un beso. Tan impredecible y tan dulce que MinSeok tuvo que recordarse lo que era respirar.

—¿Quieres ser mi novio, Kim MinSeok? —dijo en cuanto se separaron. Con una de esas sonrisas… especiales, las que tanto amaba ver el Baozi.

—Con una condición —volvió a morder sus labios y a agachar la mirada. Una vez más el coreano estaba siendo adorable.

—¿Qué condición?

—No me sonrías… así —susurró para que sólo él pudiera escucharlo.

—¿Así? ¿Así como? —el ciervo estaba cada vez más extrañado.

—Así, como antes, siento que vas a robarme el aliento. Y de paso… el corazón.

Luego un momento de silencio, donde LuHan lo miró con una gran sorpresa, pero luego invadido por un sentimiento de “qué adorable, te voy a comer” o un “te la buscaste, MinSeok”, cargó a su novio por la espalda y las piernas entre sus brazos como si se tratara de una novia recién casada y lo miró de una forma indescriptible.

—El examen de matemáticas se puede ir a la mierda, tu hermana que duerme en la habitación continua también. Tú y yo tenemos unos asuntos que atender.

Esta vez MinSeok no replicó, porque estaba bien. Porque LuHan era la persona que le gustaba y con quien le gustaría compartir su vida para siempre, por esta vez estaba bien si su novio era un pervertido, descarado o como quisiera llamarle.

—Y, Minnie… no te atrevas a volver a sonreírle —hablaba LuHan en medio de beso y beso— de esa forma a JongDae. Tu corazón ya me pertenece y de ser necesario sonreiré las 23 horas del día. Te declaro mío, Baozi.

Y ambos sabían que no era necesaria una respuesta. Después de todo, comprendían que la razón de sus sonrisas eran ellos mismos, con un montón de recuerdos del pasado, del presente y de lo que se vendría en el futuro. No necesitaban nada más, era perfecto.


PD: Esta vez me contuve y no hay sticker :3 
PD 2: Pensé en vos, Caroline y te dejé las sensuales piernas del sensual Juan!

Cambio de Rol [Terminado]

ValeCaroline

Cuando es contratada para viajar a China para asesinar a uno de los más grandes mafiosos del país, no sabe que es lo que encontrará en el camino. ¿Será el amor? ¿Será tan solo otro trabajo? ¿O será la solución a sus problemas?
Luego de encontrarse con viejos compañeros de entrenamientos, deberá decidir si esta será su última misión o la que comenzará con una guerra.

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Capítulos:

Prólogo
Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7

martes, 13 de agosto de 2013

La razón - Capitulo 1







A LuHan le habían dicho que buscara un propósito en su vida. Algo que hiciera a su corazón latir desbocado.
Y no conocía muchas cosas así. El fútbol y la música, realmente nada más.
Puede que LuHan fuera un chico alegre, juguetón, amable y tuviese unos cuantos admiradores, pero jamás saciaría su vacío interior. No entendía el por qué de este, quizá porque buscara algo o alguien que estaba fuera de su alcance, porque al chico de mirada atenta le atraían de una u otra forma las cosas difíciles. Pero prefería no divagar demasiado en sus pensamientos.
"Den la bienvenida a su nuevo compañero de intercambio" dijo el profesor de Literatura aquella mañana. LuHan recuerda a la perfección que era primavera.
"Hola, soy Kim MinSeok. Por favor cuiden de mí."
Con el chino más extraño y torpe que antes hubiese escuchado, el corazón del ciervo se derritió. Aun más cuando el chico de mejillas redondas se sentó a su lado, donde había un banco vacío y le ofreció una muy tímida sonrisa.
"Te pareces a un BaoZi. ¿Seguro que vienes de Corea y no de un restaurante?"
MinSeok pensó que los ángeles todavía no se extinguían, y que debía sentarse a estudiar chino con más severidad.
"Lo siento" volvió a usar su adorable chino "¿Podrías decirlo en inglés?".
El rubio sonrió ampliamente.
"No,  pero podría hacerlo en coreano" sorprendió al otro "Me llamo Xiao LuHan. Y me gustan tus mejillas, ¿las puedo pellizcar?".
MinSeok lo miró con la confusión dibujada en su rostro.

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A LuHan le habían dicho que buscara un propósito en su vida. Algo que hiciera a su corazón latir desbocado.
Su MinSeok era lo que tanto andaba buscando.