Mostrando entradas con la etiqueta fluff. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta fluff. Mostrar todas las entradas
martes, 5 de noviembre de 2013
Cuéntame cuánto me quieres
-¿Alguna vez te dije cuánto te quiero?
La pregunta del día. La simple y normal incógnita de siempre, pero LuHan seguía muriendo de felicidad cuando lo oía. Es imposible tener mariposas en el estómago, ¿no? Pero el chino sí que las sentía.
-No -mintió. Por supuesto que JongIn ya le había expresado cuánto lo quería, pero aún así no se cansaría de intentar escucharle esos suspiros amorosos.
-Te quiero...
Y ahí era cuando LuHan quería llorar. Los "te quiero" del moreno no eran algo normal de escuchar. Hoy día, la gente se pasa repitiendo la frase como si fuese una oferta de descuento en un mostrador, y por eso JongIn era especial.
No se lo declaraba a los cuatro vientos, o si lo hacía rara era la ocasión, pero lo hacía con cada caricia, con cada muestra de afecto, con cada sonrisa...
Oh y, su sonrisa y sus ojos dulces y profundos como océano decían mucho.
-¿Qué tanto me quieres? -preguntó juguetonamente.
-Tanto como al baile -confesó-. ¿Eso te alcanza y te sobra, verdad?
LuHan rió antes de ser besado y apresado por los labios de su novio, mientras ambos caían sobre el sofá.
--------------------
Escribí esto porque... bueno, en realidad no hay una razón especial. Pero yo había dejado de escribir hasta que la conocí a ella, que me hizo volver a desear tachar una y otra vez y terminar con la mano manchada por la tinta. ¡No escribiría de no ser por ella! Así que gracias, te quiero, espero que sigas siendo mi razón.
domingo, 18 de agosto de 2013
La razón - Capítulo 2
—MinSeok, MinSeok, ¿ya te dije lo mucho que me gustan tus mejillas? Me gustaría besarlas para siempre.
MinSeok rodó los ojos.
—Debe ser la décima vez que me lo dices en el día, LuHan. ¿Podrías concentrarte en esto? A este paso te sacarás una F en el examen de matemáticas.
—No Minnie, yo quiero un beso tuyo, poco me importa ése examen —y a continuación juntó sus labios e infló sus mejillas, esperando su reclamado beso.
El chico coreano se mordió los labios sin poder evitar pensar en lo tierno que era el otro. Sus “reuniones de estudios”, si se las podía llamar así, eran planes que por lo general, solían ser un fallo total. Porque el mayor se la pasaba tratando de explicarle ecuaciones a LuHan quien no dejaba de ver los labios de su novio modular palabras que quedarían en el olvido y que probablemente terminaría aprendiendo a último momento únicamente para los exámenes. Jamás volvería a recodar esas despreciables fórmulas.
Y de todas formas, ¿estaba bien llamar a la relación de ambos “novios”? Podría decirse que sí, aunque el menor jamás había hecho una declaración oficial —el Baozi nunca lo admitiría, pero deseaba con todas sus fuerzas escucharla— y tampoco pensaba hacerlo. LuHan opinaba que las palabras no eran necesarias, que con robarle unos cuantos besos y expresarle cuánto lo quería alcanzaba y sobraba.
Pero esta vez, MinSeok no iba a quedarse callado.
—No, no quiero besarte —mintió—. Además, ¿qué somos nosotros para que te ande besando?
LuHan lo miró como si el otro hubiera confesado que en realidad era una mujer.
—Estamos saliendo, somos novios, por supuesto. ¿Por qué lo dices?
—Yo… es decir, bueno… creí que me harías una confesión o algo por estilo… —ni él mismo podía creer que estuviese diciendo algo tan ridículo como eso.
—Aww, qué adorable. Bien, ¿quieres un ramo de rosas? ¿Que te cante una serenata? ¿O quieres que aprovechemos ahora que no está tu madre y…? —pero MinSeok, con las mejillas teñidas de un fuerte rojo se apresuró a taparle la boca.
—¡Ni se te ocurra insinuar eso, idiota! Y no quiero ninguna de esas cosas, pasaría mucha vergüenza.
LuHan le echó una mirada con fingido enojo, pero con una nueva idea en mente sonrió con todos sus dientes. A continuación tomó con sus largos dedos la cara de su chico y le estampó un beso. Tan impredecible y tan dulce que MinSeok tuvo que recordarse lo que era respirar.
—¿Quieres ser mi novio, Kim MinSeok? —dijo en cuanto se separaron. Con una de esas sonrisas… especiales, las que tanto amaba ver el Baozi.
—Con una condición —volvió a morder sus labios y a agachar la mirada. Una vez más el coreano estaba siendo adorable.
—¿Qué condición?
—No me sonrías… así —susurró para que sólo él pudiera escucharlo.
—¿Así? ¿Así como? —el ciervo estaba cada vez más extrañado.
—Así, como antes, siento que vas a robarme el aliento. Y de paso… el corazón.
Luego un momento de silencio, donde LuHan lo miró con una gran sorpresa, pero luego invadido por un sentimiento de “qué adorable, te voy a comer” o un “te la buscaste, MinSeok”, cargó a su novio por la espalda y las piernas entre sus brazos como si se tratara de una novia recién casada y lo miró de una forma indescriptible.
—El examen de matemáticas se puede ir a la mierda, tu hermana que duerme en la habitación continua también. Tú y yo tenemos unos asuntos que atender.
Esta vez MinSeok no replicó, porque estaba bien. Porque LuHan era la persona que le gustaba y con quien le gustaría compartir su vida para siempre, por esta vez estaba bien si su novio era un pervertido, descarado o como quisiera llamarle.
—Y, Minnie… no te atrevas a volver a sonreírle —hablaba LuHan en medio de beso y beso— de esa forma a JongDae. Tu corazón ya me pertenece y de ser necesario sonreiré las 23 horas del día. Te declaro mío, Baozi.
Y ambos sabían que no era necesaria una respuesta. Después de todo, comprendían que la razón de sus sonrisas eran ellos mismos, con un montón de recuerdos del pasado, del presente y de lo que se vendría en el futuro. No necesitaban nada más, era perfecto.
PD: Esta vez me contuve y no hay sticker :3
PD 2: Pensé en vos, Caroline y te dejé las sensuales piernas del sensual Juan!
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Lo significa Lee DongHae para mí.
Titulo: Lo significa Lee DongHae para mí.
Autora: Littleevilmaknae
Pareja: EunHae
Género: Drabble
Género: Drabble
Advertencias: Según me comentaron, es malo para los diabéticos tanta azúcar xD
Descripción: DongHae siempre ha significado lo mismo para EunHyuk, nunca ha cambiado. Aunque a veces lo cree infantil e inmaduro, siempre supo que no podría vivir sin él, y que sin duda, lo amaba como KyuHyun a la play station
Nota de la autora: Hola!! Hice -o intenté- un esfuerzo para crear un fic empalagoso! El EunHae saca ese lado de mí! (?) ^_^ Espero que les guste, besos!
¿Recuerdas cuando nos conocimos?
Bueno, fue
hace mucho tiempo, pero creo que nunca olvidaré al juguetón niño de ojos
tristes que corría por la plaza dando la impresión de que su energía nunca
acabaría.
¿Y de cuando
nos hicimos mejores amigos?
Era un día soleado,
estoy seguro. También estoy seguro de que me pareciste divertido, por lo que
acepté casi de inmediato jugar cuando me lo propusiste.
¡Qué malo
eras para jugar las escondidas!
Aquella
cálida sensación, cuando nos tomamos de la mano, ¿sigues recordándola?
Fue casi
inevitable. “Tómense de la mano con el compañero de al lado y formen una ronda”
indicó nuestra maestra de jardín de infantes. Tú, DongHae, eras mi compañero de
al lado, por lo que sin pensarlo dos veces tomé tu mano.
¡Oh, el
dolor desapareció de inmediato!
Aunque tenía
una corta edad, tenía muchos problemas familiares, sobre todo en el lado
económico, ¡y yo era tan inocente! Igual
de inocente de lo que eres tú ahora.
¿Cómo es
posible que tu pequeña y cálida mano lo cambiara todo?
También creo,
que al igual que yo, eres incapaz de olvidar nuestro primer beso.
Fue
accidental. Tú, pequeña e inocente alma, jamás habrías pensado algo tan
depravado como probar los labios de otro.
Pero te
caíste arriba mío, ¡qué bobo eres! Y sin querer apoyaste tus labios sobre los
míos. ¡Mi primer beso tendría que ser con una chica! ¡Y no a los 8 años!
Qué diablos,
¡lo arruinaste todo!
Pero por
algún extraño motivo, yo no estaba realmente enojado.
¿Por qué tus
labios eran tan suaves? ¿Por qué fue tan corto? ¿Por qué te empezaste a reír
como nunca? ¿Por qué quería que se prolongara?
¿Por qué me
había gustado?
Oh, DongHae,
siempre arruinando mis planes.
Y cómo
olvidarse de cuando te fuiste de mi lado…
Jodido Cho
KyuHyun, ¡¿para qué viniste?! ¡Quisiste arrebatarme a MI amigo, cuando YO lo
conocí primero! ¡Vete con el de cara de chica, Sungmin!
Y tú, como
un perro, te dejaste cegar por el chico malo y me dejaste, ¡puedes imaginar mi
dolor!
Como era de
esperar, viniste nuevamente a mi lado, diciendo que el chico malo de KyuHyun te
había dicho lo aburrido que eras.
¡Pero tengo
mi orgullo! Fingí estar enojado y dije que te fueras con el chico de nariz
operada, pero Dios… ¡Tu mirada! ¡Tu puchero! ¡Quién se resistiría! Maldito
chico y maldita cara bonita.
Así que
luego de que dejar que sufrieras un rato como venganza, te fui a buscar y te
“perdoné”
“¡Gracias!”-dijiste
en medio de sollozos- “’ ¡Nunca más te haré lo mismo!”
Yo me
limitaba a darte palmaditas para calmarte… Pero por favor, ¿me crees capaz de
enojarme de ser tan precioso como tú? ¿En serio?
En fin, esos
han sido uno de nuestros tantos episodios. ¡Qué divertido es conocer a Lee
DongHae!
Pero…
¿Y ahora…?
¿Dónde te
has metido? ¿Por qué hace tanto rato que no te veo?
¡Ya veo! ¡Te
has ido nuevamente con Cho Kyuhyun!
Maldito
infiel…
-Eh, Hyukie,
¡¿qué haces pegándole a mi muñeco de Nemo?!- gritaste horrorizado.
-¿Cómo?
¿Dónde estabas metido?-la confusión y la vergüenza me invadieron.
-Fui a
alquilar las películas, ¡es lo que hace media hora me pediste!
Oh… de modo
que me absorbí tanto en mis propios pensamientos que olvidé todo lo ocurrido.
-¿No te
conté? Planeo meterme a clases de boxeo, estaba practicando- qué excusa
patética. Claro que sólo tú te la creerías.
-¡Mi pobre
Nemo!-murmuró abrazando a su muñeco- ¡Ve a practicar con el chico cara de
chica!
¡Y ahora se
enojaba conmigo! ¡Y abrazaba a su muñeco! ¡¿Qué hay de mí?!
-¡Ven aquí!
Y tomé casi
con fuerza al chico, le pasé los brazos por la espalda y estreché mis labios
con los suyos.
-Para que
aprendas, pescado frito.
Hae no
podría estar más rojo en esos momentos, se quedó congelado por unos segundos,
bajó la mirada y luego, para sorpresa mía, volvió a abrazar a su muñeco.
-¿Qué
haces?- pregunté enojado.
-Si abrazo a
Nemo, me besarás, ¿verdad? –susurró el chico.
Yo me reí
cálidamente de felicidad, y lo miré con la ternura que significaba Lee DongHae
para mí.
-No hace
falta que hagas eso, pequeño tonto. Simplemente pídelo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


