viernes, 31 de octubre de 2014

Dímelo una vez más - Capitulo 4


El nuevo juego



SeHun no estaba feliz. Primero, LuHan había aprendido a controlarlo a su antojo, hacía todo lo que su sirviente le decía sin rechistar, y eso lo estaba molestando.

Durante todo el día había seguido las indicaciones del mayor, desde vestirse correctamente para ir al colegio, sin que su camisa estuviese fuera de lugar, hasta terminar de repasar para el examen que supuestamente tendrían ese día, el cual estaba haciendo en ese preciso instante. Conocía todas las respuestas.

—Estúpido LuHan —murmuró, entregando la hoja de respuestas primero que nadie, ante un sorprendido profesor—. Él y su estúpida inteligencia, y sus tontas preguntas de repaso y su perfectos ojos que no me dejan hacer nada más que obedecer lo que me dice… —Suspiró frustrado, lanzando la mitad de su cuerpo sobre el escritorio. Quizá una siesta le hacía mejorar el ánimo.



Lee SungMin salió de su trabajo para almorzar. Supuestamente su hermano tenía el día libre, así que se juntarían en la plaza y comerían los dos juntos.

MinSeok ya estaba esperándolo con un mantel extendido en un lugar apartado y acomodaba las cosas para que ambos pudiesen comer.

Kim MinSeok y Lee SungMin eran hermanastros, misma madre, diferentes padres. SungMin había perdido el suyo gracias a un robo, pero su padrastro, padre de MinSeok y actual esposo de su madre, había logrado reemplazar una buena parte de su progenitor y ocupar un trozo de su corazón.

—Hice tu favorito —dijo MinSeok, acercando uno de los platos al rostro de SungMin, quien se relamió los labios y le agradeció con un pellizco en su mejilla.

Ambos comenzaron a comer, riéndose y hablando de nada en particular. Cuando ese tema salió:

—SeHun tiene alguien nuevo. Esta vez es un chico. —Su hermano mayor lo miró con curiosidad—. Se llama LuHan y al parecer viene de China. No sé mucho sobre él, pero es extraño.

—¿China? Es extraño que el señor Oh lo haya contratado, ¿no te parece? —MinSeok asintió, tragando un gran bocado de arroz.

—Pero es muy bonito. Seguro le gustó. Te entrega buena vista… —Ambos soltaron una carcajada. MinSeok, a pesar de su aspecto delicado, era algo sátiro. SungMin se había acostumbrado a esa clase de comentarios, así que no dijo nada.

—Tuvieron que contratar a gente nueva para la empresa.

—Escuché que tienen a uno de la competencia —espetó MinSeok. SungMin asintió con cuidado y tardó unos segundos en contestar.

—Parece muy sincero, pero se lo comerá vivo.

—¿Guapo? —SungMin se rió, pero asintió.

—Bastante, es fácil saber porque lo eligió. Creo que ni siquiera leyó el currículo, seguro se fijó en la fotografía. —Se quejó. MinSeok colocó una gran sonrisa en su rostro. Le gustaba mofarse de su hermano, principalmente a causa de su jefe.

—¿Celoso?

—Estoy seguro que no sería el único. Por como hablas del nuevo empleado de la casa, seguro envidias a SeHun.

—Touché…

Siguieron comiendo, y cuando hubo pasado una hora, SungMin debió regresar a su trabajo, mientras que MinSeok ordenaba todo y volvía a su hogar.



LuHan suspiró. Al fin había podido terminar de ordenar el cuarto de SeHun. Se sentía exhausto, hacía días que solo dormía tres horas, quizá menos. Decidió sentarse en el suelo, apoyando su espalda contra la cama de su jefe. Cerró sus ojos.

—Solo serán unos segundos.



Lee DongHae había escapado de su cubículo y ahora estaba llamando a HyukJae.

Hola, amor. Conseguí el mismo lugar…

—Hyukie… lo siento mucho. Mi jefe prácticamente me ha obligado a ir con él luego del trabajo. —Silencio—. ¿Amor? ¿Estás ahí? —Un suspiró se escuchó desde el otro lado de la línea, DongHae se mordió el labio.

Supongo que puedo cambiarlo a mañana. Gracias por avisarme temprano esta vez.

—Hyukie, lo siento. Intentaré desocuparme lo antes que pueda. Enciende las velas —dijo, algo sugerente. HyukJae sonrió de lado.

Ambos se saludaron y cortaron. Esta sería la cuarta vez en la semana que DongHae cancelaba su compromiso con su novio, a causa de su jefe, quien todas las noches le obligaba a salir a cenar con él, y haciendo que llegase a su casa demasiado tarde como para hablar con su novio, quien ya se había dormido.

Volvió a su lugar de trabajo con una sonrisa de oreja a oreja. El hecho de escuchar a su Hyukie le alegraba el día.



SeHun volvía a su casa, ya eran las dos de la tarde y moría de hambre. Jamás comía lo que vendían en el colegio porque le parecía antihigiénico el lugar, ni llevaba alimento desde la casa porque la cocinera llegaba después que él saliera de su casa.

Lo primero que hizo al llegar fue lanzar su bolso a un lado, donde supuestamente LuHan lo estaría esperando para atraparla, pero grande fue su sorpresa, cuando escuchó el objeto caer. Se encogió de hombros, quizá estaría ocupado por algo.

Antes de ir a la cocina, decidió quitarse el uniforme en su habitación como siempre hacía, por lo que se dirigió allí. Grande fue su sorpresa al encontrarse con su hermoso criado descansando en el suelo y con la espalda apoyada en su cama. Sonrió con ternura al verle el rostro, ligeramente ladeado hacia la derecha y con un gesto tranquilo, muy diferente a aquel que mostraba estando despierto.

Se acercó a él con lentitud, dispuesto a despertarlo, y por lo tanto, retarlo por haberse quedado dormido durante el trabajo. Sin embargo, algo lo detuvo.

En la mano de LuHan descansaba su teléfono. Con curiosidad pura, se acercó a él y lo tomó con cuidado. Para su sorpresa no era un teléfono demasiado moderno, incluso tenía tapa.

Abrió el teléfono con cuidado de que el mayor no se despertara, y comenzó a revisar los mensajes. La mayoría estaban dirigidos a un tal Kim MinSeok, luego un hyung, a quien parecía querer mucho porque la mayoría eran mensajes de cariño. Luego había muchos mensajes en chino. Bufó por no entender nada y dejó el teléfono sobre la cama para dirigirse al baño y cambiarse la ropa.

Dejó el uniforme tirado en el suelo. Estaba enojado, y no sabía por qué. ¿Celos? No, imposible.

—¿Quién será ese hyung? —murmuró. Se colocó una camiseta y unos pantalones de jean gastados. Salió del baño y se acercó al cuerpo inerte de LuHan, lanzándole el uniforme. El chico se despertó sobresaltado, mirando a SeHun con bochorno. Se levantó, con la ropa entre sus brazos y se disponía a salir del cuarto, cuando el otro lo tomó del brazo con brusquedad, haciéndole soltar lo que llevaba y tirando de él.

Lo lanzó sobre la cama con enfado. LuHan lo miraba con miedo. Jamás había visto al chico actuar de esa forma. El mayor se sentó en el centro del mueble.

SeHun se acercaba con lentitud y una sonrisa sombría. Paró junto a la cama y observó a LuHan con libido.

—¿Quieres jugar a algo, hyung? —preguntó en un tono bajo, que hizo volver a la realidad a LuHan, que intentó levantarse. Pero SeHun fue más rápido, y se lanzó sobre él para volver a recostarlo y sostenerlo por las muñecas sobre la cama. El mayor intentó luchar, pero las palabras dichas cerca de su oído hicieron que se petrificara—. Se tu secreto.



MinSeok llegó a su casa y se dirigió a lavar las cosas que había usado para almorzar con su hermano, para luego recostarse en el sofá y mirar la televisión.

Algo dentro de él comenzó a moverse y se preocupó. Quizá sería algo que comió, o que le faltaba realizar alguna tarea. Observó alrededor, para fijarse la segunda opción, todo estaba en su lugar.

Intentó dejar de pensar en eso y concentrarse en la televisión. Ya le pasaría…



—Señor Cho. Este no es el camino a mi departamento —comentó DongHae al ver por la ventanilla. KyuHyun trabó las puertas y subió los vidrios—. Señor Cho. Debo volver temprano. Por favor.

—Dime KyuHyun. No me gusta que me llamen de esa forma fuera del horario de trabajo. Además nos estamos conociendo. Quiero conocerte mejor esta noche. —DongHae tragó saliva.

—Disculpeme, señor Cho, pero no creo que esta situación sea viable… verá, yo… tengo pareja, y realmente lo quiero demasiado. Lléveme a mi casa para estar con él.

KyuHyun frenó el auto en plena calle por la impresión. DongHae chocó su cabeza contra el parabrisas por no llevar el cinturón de seguridad puesto.

—¿Señor Cho? —preguntó preocupado, pues su jefe estaba con sus ojos bien abiertos, mirando a la nada. Pasó su mano por delante y el hombre parpadeó un par de veces para luego sacudir su cabeza y mirarlo.

—La semana próxima espero que estés más dispuesto que esta a seguir mis órdenes. Pensé que habías dicho que eras bueno en eso.

KyuHyun dejó a DongHae en su edificio antes de volver al suyo.

DongHae se quedó unos segundos mirando a la nada antes de ingresar a su departamento. Allí lo recibió Choco saltando y ladrando. Se agachó para acariciarlo con una pequeña sonrisa. Era demasiado tarde, seguramente HyukJae estaría durmiendo.

—Hasta que llegas. —El hombre levantó la mirada. Allí estaba su novio, observándolo ladino con solo unos pantalones cortos, quizá demasiado. DongHae lo observó sin pudor y le levantó para acercársele.

—Pienso que estás demasiado abrigado —dijo. HyukJae le sonrió con fingida inocencia y se acercó un poco más a él.

—¿Puedes ayudarme con eso? —preguntó, jugando con el cierre de la campera de su novio. DongHae rompió el espacio entre ambos. Hacía demasiado que no estaban juntos y se necesitaban.






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