domingo, 2 de noviembre de 2014

Dímelo una vez más - Capitulo 5



Jugando escondidas




La alarma sonó desde su mesa de noche. DongHae estiró su brazo y la apagó. Luego volvió a girarse para quedar abrazado a HyukJae.

—Debes irte —murmuró su novio.

—No quiero. —Sus labios formaron un pequeño puchero y se abrazó aún más a su novio. HyukJae soltó una carcajada.

—Si te acercas solo un milímetro más llegaras un par de horas tarde —dijo con un tono sugerente.

—No me importaría. —Se acercó un poco más. HyukJae se tensó, pero luego salió de la cama, colocándose la ropa interior que estaba a sus pies.

—Vamos. Recuerda tu trabajo. Tu padre te envió a la empresa para algo, no lo eches a perder. —DongHae se sentó en la cama con sus labios abultados en un tierno puchero. Su novio tenía razón. Pero luego recordó algo y comenzó a jugar con sus dedos.

—Hyukie~. —Utilizó un tono meloso que hizo que el otro se girara para verlo—. ¿Qué pasa si te digo que el jefe quiere conmigo? —Los ojos del mayor se oscurecieron por los celos—. Ayer dejó en claro, de alguna forma, que las reuniones que teníamos en las cenas no eran solo por negocios, y que quería conocerme mejor. Hyukie~, ya me cansé de hablar con él, creo que ya me conoce lo suficiente… —HyukJae comenzó a reir ante las palabras de su novio. Se acercó a él y lo besó en los labios, para luego alejarse un poco y mirarlo a los ojos.

—¿Me quieres decir que en todo este tiempo que salieron, no te diste cuenta que Cho quería acostarse contigo? —DongHae lo miró boquiabierto. Él no se refería a eso.

DongHae pensaba que tal vez, el señor Cho no sabía que estaba de novio y se enojó con él por eso, que ahora que sabía aquello lo iba a dejar en paz, pero le iba a dar mucho trabajo extra.

Iba a volver a hablar, pero las risas de HyukJae lo interrumpieron, así que se enojó. Tomó las sábanas y se tapó la cabeza.

—Vamos, Hae. No seas infantil. No tendría que haberme reído de ti así…

HyukJae se lanzó sobre la cama, justo donde su novio seguía acostado, y comenzó a hacerle cosquillas.

Así fue que la pequeña “pelea” de la mañana, terminó en una sesión de risas y besos.

—Hablando en serio —dijo HyukJae, cuando ya se encontraban cambiados y desayunando—. ¿Cho KyuHyun, que dijo exactamente?

—Bueno… dijo que la próxima semana estuviera más dispuesto a seguir sus órdenes y luego me trajo aquí. —HyukJae se quedó pensativo.

No era que DongHae fuera tonto, de hecho era muy inteligente. Su problema era ser demasiado inocente y no captar las indirectas. De hecho, el mismo HyukJae tuvo que ser muy directo cuando se declaró, e incluso más cuando tuvieron su primera relación.

—¿Qué piensas hacer? —le preguntó, algo inseguro. DongHae dejó su taza en la mesa y lo miró serio.

—No lo sé. Tampoco es que me guste la idea de estar con él.

—Son negocios. Te ayudará a ascender más rápido.

—¿No te importa que te engañe? —Los ojos de DongHae  se humedecieron.

—¡Por supuesto que sí! Pero… —HyukJae no pudo seguir hablando, su mirada se posó en el suelo y DongHae se levantó de su asiento para sentarse sobre las piernas de su novio.

—Te amo —dijo, antes de besar sus labios con ternura.



—¿LuHan?

MinSeok acababa de llegar a la mansión Oh, cuando se encontró con una figura familiar escondida entre los rosales de la entrada. LuHan tenía la cabeza escondida entre las piernas y murmuraba cosas que el otro no lograba entender.

—LuHan, ¿estás bien? —El chico levantó la cabeza y asintió.

—Tengo problemas con SeHun.

—¿Qué sucedió?

LuHan dudó unos segundos antes de contestar.

—Bueno… digamos que encontró con qué amenazarme para que haga lo que quiera… y ayer… —Tragó saliva.

—¿Qué sucedió?

—M-me besó.

MinSeok ahogó una sonrisa y sentó a su lado.

—¿Cómo fue? Que te amenazó, quiero decir.

—Es que… —Buscó con su mirada antes de contestar—. Tengo un hyung, y amenazó con que iba a contarle a su padre para lo que vine aquí.

—¿Y qué tiene que ver tu hyung? —preguntó confundido.

—Es una de las razones por las que estoy aquí.

—¿Está enfermo y necesitas el dinero? —LuHan no contestó en seguida. Primero miró sus manos y luego el suelo.

—Algo así.



SeHun llegó a su casa a las dos de la tarde, como siempre.

Viernes, al fin. JongIn llegaría más tarde para hacer algo interesante, así que tenía que hacer tiempo hasta que eso sucediera.

No pudo evitar pensar en LuHan. Llamó para que le llevaran el almuerzo a su habitación. —Lo lamento, pero LuHan shi está ocupado ahora.

Un pequeño tic apareció en el ojo derecho de SeHun. La mucama que le había dicho aquello se arrepintió.

—¿Y se puede saber que es más importante que yo? —preguntó. La mujer dudó unos instantes.

—En realidad no sabemos dónde está. Luego de que usted y su padre se fueran desapareció. Ni siquiera cumplió con sus obligaciones. Lo siento, señor Oh.

SeHun pateó el suelo con fuerza y caminó pesadamente hacia su cuarto, golpeando con fuerza su puerta al cerrarla.

En ese momento apareció LuHan riendo junto a MinSeok, por la puerta de atrás. La mucama enfadada se acercó a él y le golpeó la mejilla, sorprendiendo a los recién llegados.

—¿Quién dijo que podías saltarte las obligaciones? —dijo con furia para nada contenida. MinSeok, sorprendido, abrazó a LuHan, que no contestaba.

—No tiene derecho a golpearlo de esa forma. —La mujer solo giró su cuerpo y comenzó a caminar alejándose de ambos—. ¡Ey! No terminamos de hablar.

—Está bien, Minnie. Tiene razón. No tendría que haber escapado de esa forma. Es mejor que lleve el almuerzo a SeHun…

Ambos se separaron. LuHan caminó cabizbajo hacia la cocina, bajo la atenta mirada de MinSeok.



La puerta de su oficina sonó. Dejó de escribir en su computadora e indicó que pasaran.

Estaba esperando a una persona en específico, pero quien pasó no era el caso, así que volvió su mirada a la pantalla y así seguir con su trabajo.

—¿Señor Cho? —Lee SungMin intentó llamar a su jefe.

—Si no es importante, vete. Estoy ocupado. —SungMin se sentó frente a él.

—Necesito algo. Quiero que hagas algo… es más, lo estoy exigiendo.

KyuHyun levantó la mirada, desafiante. Sin embargo, notó que el mayor no cedía. Dio un asentimiento.

—Quiero que despidas a Lee DongHae. —KyuHyun lo miró con ojos abiertos.

—Dame tres razones coherentes por las cuales hacerlo.

—Primera. Durante el horario de trabajo se escapa a hacer llamadas. Segundo, viene de la competencia.

—No van al caso, y no escuché la tercera. —KyuHyun acomodó sus brazos sobre el escritorio y se acercó un poco a él.

SungMin no contestó en seguida, sino que se levantó y se colocó con el rostro a unos centímetros del de su jefe, quien se vio confundido. —Tercero, te necesito.

Luego intentó terminar con el espacio que había entre ambos. Pero la mano de KyuHyun frenó su avance.

—Llegas tarde. Y no acepto tus respuestas. Vuelve a tu trabajo.

SungMin se levantó, indignado y salió de la oficina pisando fuerte.



—Hola, señor Kim —dijo una de las mucamas de la casa Oh, cuando JongIn llegó—. El señor lo espera en su cuarto.

El chico asintió y subió las escaleras. Tocó la puerta que pertenecía a la habitación de su amigo. Y a los pocos segundos le abrió un rostro conocido.

—Eres… —El chico le hizo un gesto para que no dijera nada. Así que cerró la boca.

—LuHan, recuerda lo que te dije —la voz de SeHun se escuchó desde dentro. El chico giró, hizo una pequeña reverencia hacia su jefe y se retiró. JongIn miró a su amigo, que estaba sentado sobre la cama, acomodando su cabello mojado.

—¿Y ese? —preguntó, queriendo disimular.

—Mi nuevo empleado… ¿por qué? ¿Acaso te gusta?

JongIn miró hacia la puerta con los ojos bien abiertos y negó con la cabeza.

—No… es otra cosa…



No hay comentarios:

Publicar un comentario