Ya estaban en la
oficina de DongHwa. Este caminaba alrededor de su escritorio, mientras EunHyuk
aún sostenía a un muy fuera de sí DongHae. Lo acunaba mientras le acariciaba el
cabello. El más pequeño solo decía cosas sin sentido que supuestamente veía en
el techo.
El mayor no lo soportó
más y se acercó a HyukJae, tomándolo de la camiseta y haciendo que soltase a
DongHae, que cayó al suelo. Lo miró a los ojos con odio antes de preguntar que
le habían dado. El rubio solo lo miró asustado.
- N-no lo sé – pudo
pronunciar, y el otro lo empujó, dejándolo tirado en el suelo junto a Nemo.
- Escúchame bien. No
sé qué es lo que se trae tu familia, pero voy a averiguarlo, y cuando lo haga,
terminaran pudriéndose en la cárcel – Hyuk lo observó, asustado.
- No tengo idea de lo
que está sucediendo aquí… pero tampoco quiero saber. Solo quiero que Hae se
recupere…
- ¿Hae? – preguntó
DongHwa, parecía enfadado -. ¿Te atreves a decirle Hae? – el otro se asustó
mucho -. Estoy seguro que no tienes idea de quien es tu querido “Hae” – rio sin
gracia. EunHyuk simplemente volvió a tomar a su amigo entre brazos -. ¡Ya no lo
toques! – gritó antes de lanzar un terrible golpe en su mejilla. Luego tomó a
DongHae entre brazos y lo llevó a un cuarto que había detrás, separado por una
cortina.
- ¿Qué sucede contigo?
– pudo decir antes de que DongHwa vuelva a golpearlo, pero esta vez, fue el pie
el que impactó con su cuerpo, haciendo que el aire escapara de sus pulmones.
Luego de varias patadas más, se alejó. EunHyuk observó aterrorizado como
buscaba algo en el escritorio, se sentó con esfuerzo y apoyó su espalda contra
la pared. No sentía mucho dolor como para decir que sufría, lo que sucedía era
que no entendía porque esa persona le estaba golpeando sin razón aparente,
diciendo las incoherencias que estaba diciendo.
Araña estaba frente a
su escritorio. Tenía sus propios medios de hacer hablar a una persona, y estaba
buscándola allí. Cuando al fin lo encontró, se giró con una sonrisa macabra y
mostrando su hermosa navaja, aquella que utilizaba en ocasiones especiales,
como cuando necesitaba información.
Una obra de arte. El
mango cubierto con el mejor cuero, con gravados de calaveras. El metal de la
navaja estaba hecho con la mejor plata pulida en el mundo, jamás de desafilaba.
Queriendo que el chico
recostado en su pared temblara de miedo, se pasó el filo por los dedos, dejando
una línea perfecta marcada en sus yemas.
- Escúchame bien,
“compañero de Nemo”. Solo lo preguntaré una vez más – colocó la navaja en la
mejilla del otro, haciéndolo temblar incluso más de lo que ya lo estaba
haciendo -. ¿Qué le dieron a mi hermano? – lagrimas comenzaron a salir de los
ojos de HyukJae, pero ninguna palabra. Esto hizo que DongHwa se desesperara y
cortara el brazo del más joven, produciendo que un grito de dolor escapase de
su garganta -. ¿Necesitas que repita la pregunta?
- Hyung – una voz
detuvo todo movimiento del mayor, haciendo que ambos se giraran a verlo -. Él
no sabe nada… déjalo en paz.
- Nemo, vete a
acostar, estás muy débil. Yo me encargaré…
- No te encargaras de
nada – comenzó a dar pasos cortos hasta llegar a donde estaban los otros, y
casi tirándose, se sentó e intentó quitarle la navaja a su hermano -. Mírale el
brazo, ve las cicatrices – DongHwa le hizo caso y observó una gran cantidad de
marcas de jeringas. Luego observó al chico rubio que respiraba con dificultad y
luego a su hermano -. Cuando me recupere me iré, no volveré más, pero ya no lo
tortures… - la súplica en los ojos de DongHae le hicieron cambiar de parecer,
se levantó y guardó la navaja en algún lugar del escritorio. Luego levantó a
HyukJae y lo llevó a su cama. El más pequeño lo siguió y también se acostó para
poder dormir, pero el mayor le dijo que necesitaba hablar con él.
- Están desarrollando
una nueva droga que hace que quien la ingiera obedezca todas las órdenes que se
les dan. Desde asesinar al ser más querido, hasta lastimarse uno mismo –
comenzó a explicar cuando ambos estuvieron sentados.
- ¿Y eso qué…?
- Eso es lo que esta
libreta puede llegar a decirme – DongHwa acarició la agenda negra que habían
robado de la casa del rubio. Luego de eso, DongHae se dio cuenta de los ojos de
su hermano, las pupilas dilatadas y el leve rojizo. Sería mejor terminar con
todo lo antes posible, pero aún no era tiempo.

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