domingo, 30 de marzo de 2014

UnderWorld - Capitulo 13




Ya estaban en la oficina de DongHwa. Este caminaba alrededor de su escritorio, mientras EunHyuk aún sostenía a un muy fuera de sí DongHae. Lo acunaba mientras le acariciaba el cabello. El más pequeño solo decía cosas sin sentido que supuestamente veía en el techo.

El mayor no lo soportó más y se acercó a HyukJae, tomándolo de la camiseta y haciendo que soltase a DongHae, que cayó al suelo. Lo miró a los ojos con odio antes de preguntar que le habían dado. El rubio solo lo miró asustado.

- N-no lo sé – pudo pronunciar, y el otro lo empujó, dejándolo tirado en el suelo junto a Nemo.

- Escúchame bien. No sé qué es lo que se trae tu familia, pero voy a averiguarlo, y cuando lo haga, terminaran pudriéndose en la cárcel – Hyuk lo observó, asustado.

- No tengo idea de lo que está sucediendo aquí… pero tampoco quiero saber. Solo quiero que Hae se recupere…

- ¿Hae? – preguntó DongHwa, parecía enfadado -. ¿Te atreves a decirle Hae? – el otro se asustó mucho -. Estoy seguro que no tienes idea de quien es tu querido “Hae” – rio sin gracia. EunHyuk simplemente volvió a tomar a su amigo entre brazos -. ¡Ya no lo toques! – gritó antes de lanzar un terrible golpe en su mejilla. Luego tomó a DongHae entre brazos y lo llevó a un cuarto que había detrás, separado por una cortina.

- ¿Qué sucede contigo? – pudo decir antes de que DongHwa vuelva a golpearlo, pero esta vez, fue el pie el que impactó con su cuerpo, haciendo que el aire escapara de sus pulmones. Luego de varias patadas más, se alejó. EunHyuk observó aterrorizado como buscaba algo en el escritorio, se sentó con esfuerzo y apoyó su espalda contra la pared. No sentía mucho dolor como para decir que sufría, lo que sucedía era que no entendía porque esa persona le estaba golpeando sin razón aparente, diciendo las incoherencias que estaba diciendo.

Araña estaba frente a su escritorio. Tenía sus propios medios de hacer hablar a una persona, y estaba buscándola allí. Cuando al fin lo encontró, se giró con una sonrisa macabra y mostrando su hermosa navaja, aquella que utilizaba en ocasiones especiales, como cuando necesitaba información.

Una obra de arte. El mango cubierto con el mejor cuero, con gravados de calaveras. El metal de la navaja estaba hecho con la mejor plata pulida en el mundo, jamás de desafilaba.

Queriendo que el chico recostado en su pared temblara de miedo, se pasó el filo por los dedos, dejando una línea perfecta marcada en sus yemas.

- Escúchame bien, “compañero de Nemo”. Solo lo preguntaré una vez más – colocó la navaja en la mejilla del otro, haciéndolo temblar incluso más de lo que ya lo estaba haciendo -. ¿Qué le dieron a mi hermano? – lagrimas comenzaron a salir de los ojos de HyukJae, pero ninguna palabra. Esto hizo que DongHwa se desesperara y cortara el brazo del más joven, produciendo que un grito de dolor escapase de su garganta -. ¿Necesitas que repita la pregunta?

- Hyung – una voz detuvo todo movimiento del mayor, haciendo que ambos se giraran a verlo -. Él no sabe nada… déjalo en paz.

- Nemo, vete a acostar, estás muy débil. Yo me encargaré…

- No te encargaras de nada – comenzó a dar pasos cortos hasta llegar a donde estaban los otros, y casi tirándose, se sentó e intentó quitarle la navaja a su hermano -. Mírale el brazo, ve las cicatrices – DongHwa le hizo caso y observó una gran cantidad de marcas de jeringas. Luego observó al chico rubio que respiraba con dificultad y luego a su hermano -. Cuando me recupere me iré, no volveré más, pero ya no lo tortures… - la súplica en los ojos de DongHae le hicieron cambiar de parecer, se levantó y guardó la navaja en algún lugar del escritorio. Luego levantó a HyukJae y lo llevó a su cama. El más pequeño lo siguió y también se acostó para poder dormir, pero el mayor le dijo que necesitaba hablar con él.

- Están desarrollando una nueva droga que hace que quien la ingiera obedezca todas las órdenes que se les dan. Desde asesinar al ser más querido, hasta lastimarse uno mismo – comenzó a explicar cuando ambos estuvieron sentados.

- ¿Y eso qué…?

- Eso es lo que esta libreta puede llegar a decirme – DongHwa acarició la agenda negra que habían robado de la casa del rubio. Luego de eso, DongHae se dio cuenta de los ojos de su hermano, las pupilas dilatadas y el leve rojizo. Sería mejor terminar con todo lo antes posible, pero aún no era tiempo.






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