domingo, 30 de marzo de 2014

UnderWorld - Capitulo 12





DongHae se despertó. No sabía cuánto tiempo había pasado desde que el hombre le había dormido.

Se levantó del suelo como pudo, antes de darse cuenta que no podía usar sus piernas, cayendo nuevamente. Se trepó a la silla que tenía cerca y observó alrededor. Aún veía borroso y le dolía el cuerpo. Sacó el teléfono de su bolsillo y llamó a quien menos pensaba que lo podría ayudar: Su hermano.

Jamás salía de esa pequeña habitación que era su oficina y casa. Pero esperaba que por ser su hermano pudiera, por lo menos, hacer algo.

Sin querer cayó de la silla casi golpeándose con el escritorio, seguía sin ver bien, pero tenía a su hermano en marcado rápido, así que solo tuvo que presionar el botón número nueve y ya estaba llamando.

- Nemo… ya te dije… - se oyó la voz enfadada de DongHwa.

- Ayuda – fue capaz de pronunciar apenas en un susurro. Su hermano dejó de retarlo e hizo silencio.

- Voy en camino – y cortó.

DongHae volvió a marearse y vomitó. No estaba acostumbrado a tanta cantidad de droga, y esa no era común, no tendría que sentir dolor. Podría decirse que esta era depresiva y tenía algo de alucinógeno, sino no estaría viendo mariposas negras.

Una carcajada se hizo escuchar desde la puerta… o por lo menos lo que él pensaba que estaba la puerta. Intentó enfocar la vista, pero seguía igual de borrosa que antes.

- Mírate. Solo una pequeña cantidad y ya estás delirando. ¿Quién hubiese pensado que el hermano de “el Gran Araña” estaría retorciéndose en el suelo por solo eso? – esa voz no era la del hombre… no.

- Debes estar bromeando – su voz sonaba débil y las palabras apenas se le entendían, su lengua aún no se movía bien.

- Escucha, pequeño renacuajo – la persona se acercó a él y lo levantó con algo de esfuerzo a la silla, haciendo que se siente correctamente -. Creí que te habían advertido bien… no te acerques a este lugar – ató con unas cintas de cuero las manos de DongHae al apoyabrazos de la silla. Luego las piernas para que no se moviera y la cintura -. ¿De verdad pensaste que él era el cerebro de todo esto? Ni siquiera terminó el prescolar – sonrió mostrando los dientes -. Ni siquiera SoRa lo supo, siempre creyó que su padre era el malvado que torturaba a su pequeño “hermano” – exageró la palabra e hizo unas comillas con los dedos.

- Nunca pensé que algo así ocurriría – dijo tirando la cabeza hacia atrás, intentando que el mareo pasase un poco, pero la mujer le tomó del cabello de la nuca para verlo.

- Lastima, realmente eres demasiado adorable para meterte en este mundo. Tu hermano realmente lo pensó bien  - sonrió, haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de DongHae.

- No quiero que lo haga más, por favor – comenzó a llorar, intentando que la mujer lo dejara.

- Lo siento… pero sabes demasiado. Sim embargo podría darte algunas galletas, ¿te gustaría? Las acabo de terminar de ornear. Son de limón – la mujer nuevamente parecía la adorable madre de EunHyuk que había conocido hacía poco tiempo. Salió del cuarto y lo dejó solo.

DongHae intentó soltarse, pero las cintas estaban demasiado bien sujetas. Intentando ignorar el mareo que tenía, agachó la cabeza hacia los nudos de las manos e intentó deshacerlos.

- Eres un idiota – escuchó la voz en la puerta, levantó su rostro para ver como su hermano, junto a uno de sus monos se metían en el cuarto. Lo más rápido que pudieron desataron al chico y el hombre más alto lo alzó estilo boda.

- Espera – dijo débil y señaló el cuaderno negro que seguía sobre el escritorio. Su hermano lo tomó y salieron al pasillo, intentando no hacer ruido -. Mis cosas están allí – señaló el cuarto de EunHyuk y DongHwa abrió la puerta para entrar, pero la voz de la señora se comenzó a escuchar nuevamente, así que el mono entró también cargando a DongHae.

- Hae, ¿Qué sucede? Pensé que te iba a enseñar matemática. Mi madre dijo que te desmayaste en el baño… - EunHyuk estaba siendo sostenido por DongHwa. El menor de todos se bajó del hombre e intentó caminar hacia su compañero, mas no pudo dar más de dos pasos que amagó caerse, de no ser por su compañero de escuela, hubiese terminado en el suelo - ¿Estás bien? – el otro negó.

- Necesitamos salir de la casa sin ser vistos – dijo DongHwa. HyukJae lo observó y luego a su amigo.

- ¿Por qué? ¿Acaso mi madre los va a regañar?

- Algo así – rio Araña.

- Por la ventana – señaló -. Solo una cosa – pidió abrazando a DongHae -. Voy con ustedes.



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