domingo, 30 de marzo de 2014

UnderWorld - Capitulo 14








- Ah… ah… - se escuchaban los gemidos desde la cama de su hermano. Sabía que ese día iría alguna chica para conseguir algo de su adicción y él la recibiría con placer. DongHae solo intentó evitar seguir escuchando y se dirigió directamente al escritorio de su hermano. Deseaba poder descubrir lo que ocurría con la familia de EunHyuk, porque cambiaban tanto de lugar de residencia.

Luego de dos días de haber dejado el “hogar” de DongHwa, HyukJae no había vuelto a su casa, se sentía traicionado, y DongHae le había ofrecido la suya como guarida hasta que pudiera volver a ver el rostro de sus padres, pero claro, a cambio de información. Solo necesitaba aquella agenda que su hermano se había quedado.

La tomó y salió de aquel lugar. No dejó de correr hasta que llegó a su casa, donde su madre y el chico lo esperaban. Guardo la agenda en la mochila, junto a su arma e ingresó en la casa luego de haber recuperado el aliento.

Una sonrisa inocente y feliz se formó en su rostro al ver a esas dos personas sentadas en la mesa, esperándole para cenar.

Comieron tranquilamente, charlado sobre cualquier cosa. La escuela, el trabajo de la mujer, como se habían conocido… porque HyukJae había terminado viviendo en su casa. La excusa para su madre había sido simple: “Me peleé con mis padres y no quiero volver”, había dicho.

Al terminar de comer y ordenar la cocina, ambos chicos se fueron a la habitación. La casa era pequeña y no habían podido ofrecer un cuarto de huéspedes, pero habían acondicionado el cuarto de DongHae con un colchón, y allí dormía su amigo.

- Lo que dijo tu padre aquella vez – mencionó Hae observando el techo, luego de acostarse -… lo de si éramos pareja, lo decía realmente porque tú eres…

- Sí, es que, para que dejaran de molestarme con que encontrara una chica para presentarles les dije eso – hizo una pequeña pausa -. Luego me di cuenta de que era real… tu no pareces tirar para ese lado – mencionó.

- No lo hago – rio -. De hecho no podría contar las chicas con las que he estado, jamás me llamó la atención el otro bando – DongHae se sentía extraño hablando de temas normales y riendo tan naturalmente con alguien. Al parecer que HyukJae conociera su secreto, le hacía pensar diferente sobre su vida. Ambos habían pasado por casi lo mismo. Desde las mentiras de sus padres hasta el abandono de un hermano. No exactamente igual, pero casi podría decirse que no hablar sobre ello, a pesar de compartirlo, mejoraba su humor -. Solo hay una cosa que sigo sin entender… esas marcas, ¿Por qué son… porque fueron? – un silencio largo se hizo en la habitación.

- No lo sé. Cuando era pequeño mi padre debía ponerme medicinas, pero luego de que mi hermana ingresara a la universidad dejó de hacerlo – esa era siempre la explicación que daba, pero no terminaba de convencer a DongHae.

Luego de charlar un rato más, EunHyuk se durmió, dándole pase libre al otro para buscar en su mochila y dirigirse al baño con la agenda.

Comenzó a leerla, esta vez desde el principio. Había anotaciones desde hacía más de diez años. Tanto tiempo y quizás más tardaron en descubrir cómo hacer que alguien hiciese lo que otro deseaba. Según comprendió en las notas, estaban ideando una materia prima, que mezclada con cualquier droga que causase adicción, hiciesen que una persona obedeciera.

El hecho de que alguien obedeciera era algo fácil. Solo alteraban unas hormonas que burlaban la razón de la persona. Adormecían la zona del cerebro que controlaba la función motora del organismo, para que actuase por instinto. Una vez más leyó con detenimiento los experimentos con los diez sujetos del barrio, y los anteriores. En ese punto estaban investigando el nivel de adicción que producía lo inventado por ellos con cualquier droga, era altísimo y el cuerpo no terminaba de acostumbrarse al nivel ingerido cuando el adicto ya se desesperaba por el síndrome de abstinencia.

Siguió leyendo y pasando las páginas cuando llegó a unas hojas arrancadas colocadas al final. Parecían ser más viejas que ninguna. Hablaban sobre cómo comenzó la investigación, el secuestro de un pequeño niño y las reacciones ante cada inyección.

- ¿HyukJae? – solo pudo pronunciar al terminar de leer aquello.




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