viernes, 7 de noviembre de 2014

Dímelo una vez más - Capitulo 6



Y más secretos



—Hyung, creo que me está por descubrir. No. Está bien, pero… Sí, ya sé, pero… ¡No, hyung, espera! —Y le cortaron la llamada. LuHan bufó y guardó su teléfono en el bolsillo.

Tomó aire y salió del baño, para encontrarse con ese chico.

—Yo te conozco —dijo. LuHan enrojeció y estuvo a punto de salir corriendo, pero algo lo detuvo.

—No lo creo. Yo vengo de china, y trabajo aquí desde hace unas pocas semanas…

—Lo sé. También sé quién es hyung.

—Me alegro… —Intentó caminar lejos de ese chico moreno—. Suéltame, JongIn.

—Entonces sí me conoces.

—Claro que te conozco, pero intenta no hacer nada estúpido. Necesito este empleo más de lo que piensas.

—Creí que hyung te estaba ayudando… —LuHan frunció el ceño y se soltó el brazo del agarre de JongIn.

—Es en serio. Déjame en paz. —Y dicho esto, LuHan se alejó casi corriendo.

—Si no me dices que está pasando, le diré a SeHun quién es ese hyung.

—No me importa que sepa quién es él.



HyukJae cortó el teléfono y observó su oficina vacía. No era bueno lo que estaba sucediendo. Lo mejor era sacar a LuHan lo antes posible de la casa de los Oh. Sabía que él era bueno en su trabajo, pero también que su temperamento no era lo que se llama “amable”.

Acarició sus sienes y su teléfono comenzó a vibrar. Contestó la llamada y sonrió como estúpido al escuchar la voz del otro lado.

—Hola, amor.

—Hyukie… —Ese tono solo lo utilizaba cuando pediría disculpas.

—¿Qué sucede, DongHae? —preguntó.

—Es que Cho me llevó a almorzar y…

—Está bien, ya entendí.

—No, no es eso… es que estamos en un lugar de esos…

—Escucha, Hae. No quiero saberlo, es en serio.

—Pero, Hyukie… no lo entiendes, él está…

—Sí lo entiendo, DongHae. Hablamos en la noche.

—¡Espera, HyukJae! —Y antes de que pudiese escuchar lo que su novio quería decirle, cortó.

El celular sonó un par de veces más, antes de que DongHae dejara de insistir.

HyukJae se recostó en su silla y tapó sus ojos con los brazos.

Sonó la puerta. —Pase —dijo. Una niña asomó su cabecita y HyukJae le sonrió—. Espérenme unos segundos. Ya voy. Diles que empiecen a calentar.

—Oppa… ¿por qué está llorando?

—¿Llorando? —HyukJae se miró los brazos y los descubrió húmedos—. No pasa nada. Ve tranquila. Yo ya voy. —La niña no dijo nada más. Cerró la puerta.

HyukJae secó su rostro con la sudadera y se levantó para ir a trabajar.



SeHun tomó uno de los caramelos que estaban sobre la cama y lo peló. Pero en lugar de metérselo en la boca, lo colocó de nuevo en el papel y suspiró.

Se lanzó sobre la cama, boca arriba. Su amigo se había ido hacía una hora y se suponía que él estaría durmiendo.

Se colocó boca abajo y recordó la extraña forma en que su amigo se había comportado. En lugar de estar con él, como siempre, se la había pasado persiguiendo a LuHan. Y eso lo molestaba, porque LuHan era su empleado.

“Quiero saber a qué se dedica tu padre” recordó lo que el mayordomo le había dicho. ¿Para qué querría eso?

Sonrió al pensar la propuesta que le había hecho.

La puerta de su habitación sonó. —Pase. —LuHan abrió la puerta con una taza de leche caliente, lo sabía porque él mismo la había pedido.

—Aquí está. Lo siento, señor Oh, pero ya terminó mi turno.

—La semana próxima mis padres saldrán de viaje y mi hermano volverá a América —dijo, tomando la taza entre sus manos y sentándose al estilo indio sobre la cama. LuHan le miró con la ceja alzada—. Si quieres obtener cualquier tipo de información debes hacer lo que te diga. —Estiró los brazos con la taza y se la ofreció—. Tómalo.

—Señor. Siento si mal interpretó mi pregunta, pero yo…

—Dije que lo tomaras. Te di información, quiero algo a cambio.

LuHan tomó la taza que SeHun le ofrecía y comenzó a beberla con rapidez.

—No, no. Espera. —Se acercó a él y lo hizo sentar en la cama, parándose justo al frente—. Ahora mírame.

LuHan hizo lo que le dijo. Lo que no se esperó, fue que SeHun empujara la taza hacia sus labios y le hiciera beber con lentitud. Le miraba a los ojos con seriedad.

Cuando terminó la taza, lo soltó y acarició su cabello como si fuera un perro.

—Bien hecho. Mañana ven temprano. Necesito que me ayudes a bañarme, y no quiero llegar tarde a clases.

LuHan no dijo nada. Se levantó con taza en mano y se acercó a la puerta. Antes de abrirla hizo una reverencia de frente a SeHun y salió.

La casa estaba completamente a oscuras y en silencio. Solo quedaba él trabajando. Soltó un suspiro cuando llegó a la cocina. Le convenía quedarse allí, era demasiado tarde. Decidió ir a una de las habitaciones de invitados en la planta baja, la cual nunca se utilizaba y tenía un baño propio.

Se dio una pequeña ducha y se acostó sin vestir, para que su uniforme de trabajo no se arruinara para el día siguiente.



DongHae llegó a su casa a las tres de la madrugada. HyukJae ya estaba acostado y seguramente durmiendo. Incluso Choco ignoró su llegada.

Dejó su maletín sobre el sofá, junto a su saco y se dirigió al baño. Necesitaba quitarse la esencia que el señor Cho le había dejado entre sus piernas, necesitaba relajar su cuerpo utilizado durante todo el día.

Cuando la bañera estuvo llena, se metió y se concentró en relajar cada uno de sus músculos.

Sin querer las lágrimas comenzaron a recorrer su rostro. Y los sollozos salieron más fuertes de lo que creyó.

A los pocos minutos, HyukJae estaba abrazándolo con fuerza, llorando junto a él.

—Lo siento mucho, Hyukie. En verdad, lo siento mucho.

—Está bien. Escúchame. —HyukJae acunó el rostro de su novio con delicadeza, limpiando algunas pocas lágrimas en sus mejillas—. Los dos sabemos cómo es tu padre. LuHan está teniendo casi las mismas dificultades que tú. —DongHae le miró con ojos preocupados.

—Él me dijo que dejaría a LuHan si lo hacía yo.

—Te mintió. Siempre lo ha hecho. Escucha, DongHae. Ya tienes lo que quería, ¿verdad? El próximo mes podrás dejar este empleo y seguir como antes.

DongHae asintió con pesadez.

Después de haberse cambiado para dormir, juntos se acostaron abrazados.



LuHan se levantó a las cinco en punto. Asustado por haber dormido demasiado, se levantó y ordenó todo con rapidez antes de vestirse y correr hacia la cocina y preparar el desayuno para SeHun.

Cuando llegó al cuarto él ya estaba despierto, esperando por su comida.

SeHun comió todo lo que estaba frente a él, mientras LuHan miraba cada movimiento con hambre.

—¿Quieres? —preguntó, tentándolo con una de las tostadas.

—La verdad es que sí. —El chico había aprendido que debía ser directo.

—Toma. —LuHan estiró su mano, pero SeHun lo alejó con rapidez—. Abre la boca.

LuHan frunció un poco el ceño, pero la verdad era que realmente estaba hambriento, así que acercó su rostro  y esperó a que SeHun decidiera pasar la tostada por su boca, lo que no esperó fue que su mismo jefe acercara la tostada con sus dientes.

—¿Qué haces?

—Te alimento.

—No necesito que me alimentes. Ve a ducharte, que llegarás tarde.

—Voy a tenerte, LuHan —dijo antes de desaparecer por la puerta de su baño.

LuHan se apuró para limpiar todo y ordenar la cama de SeHun antes de que volviese. Preparó el uniforme para el día escolar e ingresó en el baño para dejarlo allí.

Lo que no se esperaba era que SeHun aún no se había metido en la ducha y lo estaba esperando para empujarlo consigo dentro de la bañera a medio llenar.

—El uniforme… está mojado. Y lo necesitas para hoy —bufó, enfadado. Se miró la ropa. Empapada.

—Hoy no iré al colegio. Me siento mal.

—Eso es mentira.

—Por supuesto que no. Tú mismo lo causaste anoche, tienes que arreglarlo. —LuHan sin entender del todo las palabras de SeHun, decidió mirar hacia donde él, dándose cuenta de la posición comprometida en la que estaban.

SeHun solo con su ropa interior entre sus piernas abiertas. LuHan enrojeció al darse cuenta que SeHun estaba muy despierto.

—Es mejor que soluciones esto —volvió a decir, mirándole a los ojos.





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