Un pequeño niño caminaba
por esa oscura calle, no iba solo, pero las personas que estaban allí tiradas
lo observaban con odio. Quizás eran sus mejillas teñidas de rosado, o sus ojos
grandes de un hermoso chocolate, o su cabello brillante que caía en pequeños
bucles sobre sus ojos.
- Escucha bien, tu
nombre de ahora en más será Nemo, solo te llamaras de esta forma en este lugar
¿Has entendido? Nadie me conoce, nadie te conoce. Solo apodos son los que viven
en este mundo – un chico de aproximadamente 15 años le hablaba a su pequeño
hermano de 7.
- DongHwa…
- ¿Qué es lo que te
acabo de decir? – se pasó la mano por la cara antes de observar al pequeño y
frágil cuerpo delante suyo.
- Araña - miró al
mayor con recelo -. No me gusta estar aquí, da miedo – observó a los guardias
que los rodeaban.
- No te preocupes,
hasta que te acostumbres te ayudarán a llegar a casa. Mamá jamás lo sabrá si no
le dices – le sonrió para darle ánimos -. Realmente te necesito a mi lado, por
favor… - el niño volvió a observar el lugar oscuro y repleto de hombres enormes
que lo miraban como si fuera una pequeña mosca que debían aplastar.
Pasó un año, y el
pequeño niño aún estaba necesitando ayuda para viajar de su casa hasta su
hermano. Pasó otro y solo necesitaba ayuda para entrar al barrio, aún le daba
miedo a pesar de que era a quien todos debían temer.
Los gorilas de su
hermano seguían guiándolo. Pero ese día… el día en que todo cambió para el
barrio, para él… principalmente para él.
Le decían Judas, era
quien casi siempre lo acompañaba, pero a DongHae no le agradaba nada ese
hombre. Le miraba extraño, cuando estaba detrás suyo sentía la mirada clavada
en su nuca. Su hermano confiaba plenamente en él, sino, no le daría a su
pequeño hermano para cuidar. Pero esa noche en especial, el hombre estaba
delante suyo, le guiaba, y a pesar que el niño sabía que esa no era la
dirección, lo siguió.
Se metió en un
callejón y giró a ver a DongHae, este lo miró sin entender. De un momento a
otro estaba acostado en el suelo con ese hombre encima, intentando quitarle la
ropa.
--------------
- AAHHHHHHHHHHHHHH –
gritó al despertar. Observó alrededor y recordó donde estaba. EunHyuk aún
dormía, no se había despertado. Observó el reloj… 4:00 AM. Cerró los ojos
durante unos segundos, antes de levantarse y buscar su ropa. Cuando tenía esa
pesadilla no podía evitar sentir repulsión hacia sí mismo. También agradecía
que su hermano haya llegado antes de que algo mayor sucediese.
Luego de cambiarse, se
acercó a EunHyuk que seguía durmiendo, con ese rostro apacible, inocente, lleno
de lindos recuerdos. Quitó unos mechones rebeldes que le tapaban un poco los
ojos, sonrió al recordar el apodo puesto por él mismo por ese cabello amarillo,
pero algo llamó su atención, algo en los brazos de su compañero.
Cortes, cicatrices de
agujas… ¿Qué estaba sucediendo? Era imposible que HyukJae fuera adicto a algún
tipo de droga inyectable, jamás lo había visto con síndrome de abstinencia, y,
por la cantidad de marcas y por como lucían, parecía que esto venía de años
atrás.
Sin entender bien lo
que estaba sucediendo, tomó todas sus cosas, escribió una carta para la familia
y escapó por la ventana.
<<Anterior - Siguiente>>
<<Anterior - Siguiente>>

No hay comentarios:
Publicar un comentario