- Y
este es mi cuarto – finalizó el recorrido EunHyuk por su casa.
- ¿Y ese del fondo? –
señaló la única puerta que no le había mostrado.
- Es de mi padre. No
deja que entremos ahí – contestó sin darle mucha importancia.
- ¿Y lo visita gente
extraña allí?
- No lo creo,
nadie viene a la casa.
- ¿Tiene otra entrada
ese cuarto?
- DongHae… creo que te
interesa demasiado todo esto de mi casa… - mencionó EunHyuk, con algo de
gracia.
- Lo siento, es que me
gusta preguntar – sonrió inocente. Esa sonrisa ponía de pelos de punta al otro.
El resto del día se la
pasaron concentrados en el trabajo, tanto, que no se dieron cuenta que ya se
había hecho de noche y la madre de HyukJae lo invitó a dormir, a pesar de la
falsa insistencia del chico, todos estuvieron de acuerdo en que era un barrio
muy peligroso para salir a esas horas. Así que DongHae llamó a su madre, que no
tuvo problema en dejarlo.
La cena fue divertida.
Los padres de EunHyuk eran muy amables y humildes. Hacían muchas bromas
respecto a ambos jóvenes, ellos sabían sobre las preferencias de su hijo, y era
la primera vez que conocían a uno de sus amigos.
- Entonces… - dijo el
padre -. ¿Son pareja? – HyukJae se atragantó con el jugo que bebía, mientras
DongHae sonrió sin entender, aunque si las palabras de los padres eran ciertas,
su mente ya comenzaba a idear un plan para averiguar que había detrás de esa
puerta.
- Appa… no digas esas
cosas, solo somos compañeros de trabajo.
- Auch – dijo Hae
bajando la vista e intentando disimular una sonrisa -. Pensé que eras mi amigo
– le miró con ojos vidriosos, nunca nadie me había invitado a sus casa ni me
habló tanto como tú – solo faltaba…
- Oh, hijo, que
malvado eres, yo no te críe así – listo, la madre estaba ya a su merced.
- Pero omma…
- Nada de peros,
mañana hablaremos bien, jovencito. Mientras tanto, niño, me gustaría hablar
contigo – el padre lo miraba serio, por un momento se le cruzó por la mente que
lo había descubierto, pero eso sería imposible… o quizás no… él y su hermano
eran muy parecidos, si el hombre lo había conocido, quizás lo descubriría.
Luego de la cena,
mientras la señora y HyukJae limpiaban la cocina, DongHae fue llevado por el
hombre hasta la puerta que no era abierta. No se sorprendió demasiado cuando el
padre lo empujó dentro y lo obligó a sentarse en el asiento frente a un
escritorio viejo y marcado por los años.
- Será mejor que dejes
de actuar, Nemo.
Y una sonrisa de lado
se formó en el rostro del chico. Ya sus ojos no se mostraban expectantes, sino
fríos y calculadores. Su apodo valía la vida de muchos, pero no sabía quién era
ese hombre, ni lo que le haría, solo que no tenía miedo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario