domingo, 29 de diciembre de 2013

UnderWorld - Capitulo 4






- Y este es mi cuarto – finalizó el recorrido EunHyuk por su casa.

- ¿Y ese del fondo? – señaló la única puerta que no le había mostrado.

- Es de mi padre. No deja que entremos ahí – contestó sin darle mucha importancia.

- ¿Y lo visita gente extraña allí?

- No lo creo, nadie  viene a la casa.

- ¿Tiene otra entrada ese cuarto?

- DongHae… creo que te interesa demasiado todo esto de mi casa… - mencionó EunHyuk, con algo de gracia.

- Lo siento, es que me gusta preguntar – sonrió inocente. Esa sonrisa ponía de pelos de punta al otro.

El resto del día se la pasaron concentrados en el trabajo, tanto, que no se dieron cuenta que ya se había hecho de noche y la madre de HyukJae lo invitó a dormir, a pesar de la falsa insistencia del chico, todos estuvieron de acuerdo en que era un barrio muy peligroso para salir a esas horas. Así que DongHae llamó a su madre, que no tuvo problema en dejarlo.

La cena fue divertida. Los padres de EunHyuk eran muy amables y humildes. Hacían muchas bromas respecto a ambos jóvenes, ellos sabían sobre las preferencias de su hijo, y era la primera vez que conocían a uno de sus amigos.

- Entonces… - dijo el padre -. ¿Son pareja? – HyukJae se atragantó con el jugo que bebía, mientras DongHae sonrió sin entender, aunque si las palabras de los padres eran ciertas, su mente ya comenzaba a idear un plan para averiguar que había detrás de esa puerta.

- Appa… no digas esas cosas, solo somos compañeros de trabajo.

- Auch – dijo Hae bajando la vista e intentando disimular una sonrisa -. Pensé que eras mi amigo – le miró con ojos vidriosos, nunca nadie me había invitado a sus casa ni me habló tanto como tú – solo faltaba…

- Oh, hijo, que malvado eres, yo no te críe así – listo, la madre estaba ya a su merced.

- Pero omma…

- Nada de peros, mañana hablaremos bien, jovencito. Mientras tanto, niño, me gustaría hablar contigo – el padre lo miraba serio, por un momento se le cruzó por la mente que lo había descubierto, pero eso sería imposible… o quizás no… él y su hermano eran muy parecidos, si el hombre lo había conocido, quizás lo descubriría.

Luego de la cena, mientras la señora y HyukJae limpiaban la cocina, DongHae fue llevado por el hombre hasta la puerta que no era abierta. No se sorprendió demasiado cuando el padre lo empujó dentro y lo obligó a sentarse en el asiento frente a un escritorio viejo y marcado por los años.

- Será mejor que dejes de actuar, Nemo.


Y una sonrisa de lado se formó en el rostro del chico. Ya sus ojos no se mostraban expectantes, sino fríos y calculadores. Su apodo valía la vida de muchos, pero no sabía quién era ese hombre, ni lo que le haría, solo que no tenía miedo.


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