martes, 10 de diciembre de 2013

Cambio de Rol - Capítulo 12




Una fuerte lluvia cubría mi cuerpo, fui un tonto al no llevar paraguas, tal como la dueña del hogar me había aconsejado. 

Encontré un techo para refugiarme, y me coloqué bajo él. Observé alrededor, aún no llegaba. Suspiré frustrado. 

—¡SeHun! —me llamaron desde el otro lado de la calle, estiré mi mano en forma de saludo y me acerqué a él—. Te ves fantástico, ¿te cortaste el cabello? ¿Te teñiste? —preguntó, mientas me abrazaba por los hombros, a pesar de que apenas me llegaba al hombro. Saqué mi lengua avergonzado. 

—Hola, hyung —sonreí. Me guió hasta un auto blanco, al cual me indicó que subiera al asiento de delante. Saludé a los otros dos que estaban atrás—. Entonces... ¿quién es el próximo? —froté mis manos para recuperar un poco de calor. Un silencio incómodo nos cubrió, observé atrás, cómo XiuMin bajaba la mirada, triste, sin embargo, tanto SuHo como DO parecían despreocupados. 

—Su nombre: Xiah LuHan —los ojos se me abrieron. ¿Hablaban en serio? ¿LuHan? ¿Mi LuHan? XiuMin parecía demasiado triste, por supuesto, ellos habían sido amigos desde hacía años. 

—No lo haré... —dije, bajándome del coche rápido, y corriendo a través de la lluvia. Sabía que no me encontrarían, era más que conocido por todos los agentes, de ser silencioso y saber esconderme. 

Entre las ramas del árbol no llegaban demasiadas gotas de lluvia, me sentía protegido, pero debía actuar rápido. Por lo menos la mitad de los agentes coreanos en China estarían peleando por la cabeza de mi hyung. Palpé mis bolsillos en busca de mi celular. No estaba. 

Golpeé mi frente contra mi mano, ¿¡cómo podía haber sido tan idiota!? SuHo era un ladrón de primera. Sabían que me negaría, y me robaron el teléfono, ese estúpido abrazo. 

LuHan se estaba quedando con MinSeok en su apartamento, quizá podría llegar a tiempo. 

La lluvia comenzó a ceder, mientras corría por las concurridas calles de la ciudad. Pero no llegué a tiempo, él ya se había ido. 

Como pude fui hasta el edificio de la agente que acompañaba a LuHan en la misión. Tampoco estaba. Me senté en la puerta del departamento, escondiendo la cabeza entre mis brazos, cuando una mano se posó en mi hombro, sin darme cuenta había comenzado a sollozar. 

El chico habló varias cosas que no entendí, y sólo una palabra escapó de mis labios: LuHan. 

—SeHun, me dijeron que harás cualquier cosa por llevar a cabo una misión, ¿matarías a un compañero si fuese necesario? —LuHan me sonrió en broma, a lo cual yo correspondí igual. 

—Siempre y cuando no vaya contra mis ideales. 

Desperté de golpe. Estaba sobre una cama enorme, dentro de una habitación decorada de color negro. 

—Tranquilo, chico —me senté lento y observé a un lado... Kris —. Te recomiendo que vayas al subsuelo lo antes que puedas, quizás logres salvar una vida. 

Eso me sorprendió, pero le hice caso. Salté de la cama y me dirigí al ascensor. 

Cuando llegué a la cochera, lo primero que escuché fue un disparo. Corrí hacia el ruido y lo vi. Caí de rodillas al suelo, con las lágrimas a punto de escapar de mis ojos. 

Miré con rabia a SuHo, quien sonreía, con el arma aún apuntado. 

—SeHun, al final viniste —DO sostenía con fuerza a XiuMin, quien luchaba por soltarse. 

Me levanté con agilidad y me acerqué a LuHan, quien sostenía con dolor su muslo, arrodillado. Me agaché y le acaricié el rostro con ternura, sin embargo no me miraba, sus ojos estaban dirigidos al cuerpo inconsciente de la agente, ella sangraba de muchos sitios, incluyendo la cabeza. 

—Creo que lo habían pedido vivo, ¿no es así? —SuHo hablaba como sí nada realmente grave hubiese sucedido.

—¿Qué hacemos con ella? —DO hacia igual. 

—Lo mismo, dos pájaros de un tiro. No puedo creer nuestra suerte de vivir con ChanYeol. 

—YA BASTA —grité. Me levanté con furia y caminé hasta SuHo, dándole un fuerte golpe en medio de la cara, tomé su arma y apunté a DO, quien soltó a XiuMin y me apuntó también. 

—Creo que no nos estamos entendiendo, niño. Se supone que somos compañeros en esto, cual es nuestra culpa si piden a un estúpido agente del bando contrario. 

—ES LA MISMA EMPRESA —no podía dejar de gritar. Observé cómo XiuMin y LuHan se acercaban a la chica e intentaban despertarla. 

—¿Y eso qué? ¿Qué importa si es la misma mierda que tú, yo o cualquiera de nosotros? ¡ES UN MALDITO OBJETIVO Y EL JEFE LO PIDIÓ VIVO! 

Perdí la cabeza. Cerré los ojos y comencé a disparar. Gritos de que me calmara, forcejeos y lágrimas que salían de mis ojos fue lo último que sentí antes de que un golpe en la cabeza hiciera que todo comenzara a desvanecerse. 





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