Para mi buena suerte, sólo tuve que hacer la comida, el solo hecho de alimentarlos fue suficiente para que no me preguntaran demasiado sobre el trabajo, y cuando lo hacían sólo contestaba con monosílabos. A veces completaba un poco más, pero por lo general era incorrecto lo que decía.
—Para estar becada realmente no sabes nada —mencionó Tao, por lo cual los otros dos chicos me miraron asombrados.
-—¿Eres becada? —pregunto MinSeok. Asentí.
—Pero el chino es diferente, no lo sé, hay cosas que no las conocía —moví las manos rápido y giré los ojos. Kris me observaba con curiosidad.
Tu voz es particular, demasiado grave como para ser de mujer, pero al mismo tiempo demasiado aguda para ser de hombre. Es como si nunca pudiese olvidarla.
Otra vez los recuerdos se revolvían en mi mente. Callé.
Mi rostro había sido completamente modificado para que mi pasado no se mezclase con mi presente, pero mi voz seguía siendo la misma.
Terminaron el trabajo sin ninguna otra interrupción. Yo me quedé a un lado, observaba cómo los tres chicos hablaban entre ellos en chino. En realidad sólo dos, MinSeok intentaba hablarlo con fluidez pero no lograba la velocidad. Afortunadamente se marcharon, dejando un poco de alimento para la noche.
Me recosté en el sofá, intentando esta vez sí encontrar algo de paz, pero una vez más sonó la puerta. Me levanté con pesar y abrí sin preguntar.
De pronto me sentí acorralada contra una de mis paredes, con los brazos juntos sobre mi espalda, sin poder girarme a ver a mi atacante.
—Nos volvemos a encontrar —esa voz... fruncí el ceño y lancé una patada hacia atrás.
—LuHan, ya no juegues así —el chico me miró con ojos de borrego, sobándose el estómago. Se levantó y se metió en la cocina.
—Ahh —me apuré a seguirlo y saber por qué había gritado. Como me imaginé, estaba en la heladera con la puerta abierta—. ¿Quién se comió mi postre? ¿Y todo lo que compre hoy? ¡Lo había pagado con mi dinero!
—Ya tranquilo, mañana te prepararé lo que quieras —me observó unos segundos a los ojos.
—¿Puedo invitar a SeHun?
—¿A SeHun? ¿Por qué?
—Porque como pasó la noche afuera, su padre lo castigó y ahora no puede volver a su casa —me sonrió.
—Debes estar de broma —le miré con el ceño fruncido—. No es tan pequeño.
—Sí, aún va al secundario... Creo que termina este año.
Luego de varias súplicas más, terminé por acceder.
---
Luego de cenar, SeHun se fue a acostar a mi cuarto y LuHan y yo nos quedamos hablando. Le mostré las fotos del departamento de Tao, las cuales observó con mucho interés, principalmente en la que aparecía mi fotografía.
—¿Para que la querrá?
—No lo sé, puede que te haya descubierto como que te quiera como su próxima presa —me guiñó el ojo, haciéndome reír.
—¿Tienes algo nuevo?
—A decir verdad, sí. Hoy recibí una nota de la empresa. Tenemos un nuevo agente, en realidad no es nuevo en la misión, sólo que estaba encubierto y nadie sabía sobre él... no, no es Kris —mencionó al ver mi rostro—. Un tal Chen, está entre el grupo de amigos de Tao, de nacionalidad coreana, parece ser que otros andan detrás de la familia Huang, primero Kris, ahora él. Me temo que no es tan sencillo como creíamos.
—Espera un minuto, ¿estás diciendo que hay más detrás de la familia Huang? ¿Más qué? —tardó unos minutos en contestar, unos que se hicieron eternos, yo no pude evitar ponerme nerviosa, pues no dejaba de observar las fotos.
—Dentro de la empresa hay grupos que se quieren hacer con el poder, hay agentes que tienen sus propios grupos de estudiantes y los envían a hacer todo tipo de trabajo sucio, con tal de no salir perjudicados. Ahora hay sólo una empresa que hace este tipo de trabajo, y si alguien más que tú mata al señor Huang, me temo que será un completo desastre —me miró a los ojos—. No te digo que te apures, pero preocúpate por tu trabajo y yo por el mío. No estoy aquí sólo para molestar —en sus ojos me pareció ver un pequeño brillo.
—¿Y cómo sé que no estoy trabajando para alguno de estos mayores que piensan destruir la empresa? —me sonrió y se recostó en el piso.
—Porque te envió el jefe personalmente. Somos sus mejores agentes, no querría perdernos. Sólo tenemos que demostrar a quien nos contrató que somos los mejores, y por lo tanto no recomendará a segundos para que hagan el trabajo.
—Esto es complicado —mencioné, acostándome en el suelo, a su lado.
—Mejor durmamos —dicho esto, se levantó y se dirigió al sofá—. Ve con SeHun, yo no soporto dormir con alguien al lado —giré los ojos recordando la vez que me había sentado en su cama durante el campamento.
Me dirigí a mi cuarto. Sobre la cama de dos plazas había un bulto, sonreí inconscientemente. Con cuidado de no despertarlo levanté las sábanas y me metí en ellas.
—¿Hyung?
—No —el chico se dio vuelta y siguió durmiendo.
---
Me encontraba en otra de las tantas clases del día lunes, sentía que mi cabeza explotaría si escuchaba a esa mujer durante otro minuto. Observé la hora, faltaban más de veinte minutos para que terminara. Golpeé mi cabeza contra el pupitre, por suerte estaba atrás y nadie me veía, o eso creía yo.
—¿Te encuentras bien? —miré hacia un lado, un chico de ojos grandes me observaba preocupado.
—Por supuesto, ¿por qué no lo estaría? —dije con sarcasmo disimulado.
—Porque has visto tu reloj alrededor de diez veces en los últimos cinco minutos —le miré con el ceño fruncido—. Park ChanYeol —se presentó, extendiendo su mano. Hice igual, presentándome—. ¿Te parece salir? —asentí y levantamos nuestras cosas.
—No eres de aquí —comenté, una vez nos encontrábamos en los pasillos.
—Ni tú —me sacó la lengua con un gesto infantil que me hizo sonreír—. Soy coreano, vine de intercambio.
—Yo soy... —mi teléfono comenzó a sonar, así que lo miré con el entrecejo fruncido—. Tengo que atender esto— me excuse, alejándome de él—. ¿Sucede algo?
—No, te llamaba porque sabía que te habías escapado de clases, no deberías hacerlo, Tao es un excelente alumno, si se da cuenta que no estás...
—Le diré que soy claustrofóbica y no soporté estar más tiempo encerrada, no molestes, LuHan, ya sé cuidarme sola, no soy como antes, cambié mucho.
—¿Cambiaste? Recuerda el camino que tomaste para la misión — enfurecí, no podía creer que él fuera el que sacará ese tema. Observé de reojo al chico con el que había estado hablando, se había sentado en el suelo y había comenzado a jugar con los cierres de su mochila.
—Escúchame bien, no vuelvas a hablar del tema, yo sé muchas cosas sobre ti que nadie se atrevería a pensar. Volveré al departamento, más vale que estés fuera.
Colgué, tomé la mano de ChanYeol y lo arrastré hacia el auto que la compañía me había dado. Luego conduje hasta el edificio, para esperar encontrarme con el apartamento vacío, lo cual estaba.
El resto del día conversé con el chico, era agradable y divertido. Amaba la música, al igual que yo, me mostró algunas de las canciones que había escrito y las cantó.
---
Un fuerte ruido se escuchó fuera del departamento, ChanYeol se había aburrido de la película y ahora estaba dormido sobre el sofá, yo había ido a buscar algo para comer.
Me dirigí a la puerta y la abrí mínimamente. Pude ver dos figuras contra la pared. Una era Tao, lo supe por la altura, el otro era uno de sus compañeros, ¿qué sucedía?
—Ya te di su información, ahora déjame —decía el desconocido, era quien tenía la espalda contra la pared, temblaba.
—Me estás mintiendo. Te descubrí, debes hacer lo que te ordene, Chen —lo último lo dijo Tao con tono de burla.
—No es otro de tus estúpidos juegos, ZiTao. Hay vidas en riesgo, debes entender que tu vida no es lo que piensas...
—Escúchame bien, no soy estúpido, sé lo que hace el idiota de mi padre —soltó al más bajo y se dirigió a su puerta—, mi tío quiere que ya no esté, y yo también.
—Tú no nos contrataste...
—No, fui yo —una voz se escuchó al lado de mi puerta, no lo vi, pero supe enseguida de quién se trataba.
Cerré la puerta despacio, para que no me notaran, o eso quise creer. Me senté abrazando mis rodillas sin poder creerlo, ¿acaso él...? No... ¿O sí?
—Para estar becada realmente no sabes nada —mencionó Tao, por lo cual los otros dos chicos me miraron asombrados.
-—¿Eres becada? —pregunto MinSeok. Asentí.
—Pero el chino es diferente, no lo sé, hay cosas que no las conocía —moví las manos rápido y giré los ojos. Kris me observaba con curiosidad.
Tu voz es particular, demasiado grave como para ser de mujer, pero al mismo tiempo demasiado aguda para ser de hombre. Es como si nunca pudiese olvidarla.
Otra vez los recuerdos se revolvían en mi mente. Callé.
Mi rostro había sido completamente modificado para que mi pasado no se mezclase con mi presente, pero mi voz seguía siendo la misma.
Terminaron el trabajo sin ninguna otra interrupción. Yo me quedé a un lado, observaba cómo los tres chicos hablaban entre ellos en chino. En realidad sólo dos, MinSeok intentaba hablarlo con fluidez pero no lograba la velocidad. Afortunadamente se marcharon, dejando un poco de alimento para la noche.
Me recosté en el sofá, intentando esta vez sí encontrar algo de paz, pero una vez más sonó la puerta. Me levanté con pesar y abrí sin preguntar.
De pronto me sentí acorralada contra una de mis paredes, con los brazos juntos sobre mi espalda, sin poder girarme a ver a mi atacante.
—Nos volvemos a encontrar —esa voz... fruncí el ceño y lancé una patada hacia atrás.
—LuHan, ya no juegues así —el chico me miró con ojos de borrego, sobándose el estómago. Se levantó y se metió en la cocina.
—Ahh —me apuré a seguirlo y saber por qué había gritado. Como me imaginé, estaba en la heladera con la puerta abierta—. ¿Quién se comió mi postre? ¿Y todo lo que compre hoy? ¡Lo había pagado con mi dinero!
—Ya tranquilo, mañana te prepararé lo que quieras —me observó unos segundos a los ojos.
—¿Puedo invitar a SeHun?
—¿A SeHun? ¿Por qué?
—Porque como pasó la noche afuera, su padre lo castigó y ahora no puede volver a su casa —me sonrió.
—Debes estar de broma —le miré con el ceño fruncido—. No es tan pequeño.
—Sí, aún va al secundario... Creo que termina este año.
Luego de varias súplicas más, terminé por acceder.
---
Luego de cenar, SeHun se fue a acostar a mi cuarto y LuHan y yo nos quedamos hablando. Le mostré las fotos del departamento de Tao, las cuales observó con mucho interés, principalmente en la que aparecía mi fotografía.
—¿Para que la querrá?
—No lo sé, puede que te haya descubierto como que te quiera como su próxima presa —me guiñó el ojo, haciéndome reír.
—¿Tienes algo nuevo?
—A decir verdad, sí. Hoy recibí una nota de la empresa. Tenemos un nuevo agente, en realidad no es nuevo en la misión, sólo que estaba encubierto y nadie sabía sobre él... no, no es Kris —mencionó al ver mi rostro—. Un tal Chen, está entre el grupo de amigos de Tao, de nacionalidad coreana, parece ser que otros andan detrás de la familia Huang, primero Kris, ahora él. Me temo que no es tan sencillo como creíamos.
—Espera un minuto, ¿estás diciendo que hay más detrás de la familia Huang? ¿Más qué? —tardó unos minutos en contestar, unos que se hicieron eternos, yo no pude evitar ponerme nerviosa, pues no dejaba de observar las fotos.
—Dentro de la empresa hay grupos que se quieren hacer con el poder, hay agentes que tienen sus propios grupos de estudiantes y los envían a hacer todo tipo de trabajo sucio, con tal de no salir perjudicados. Ahora hay sólo una empresa que hace este tipo de trabajo, y si alguien más que tú mata al señor Huang, me temo que será un completo desastre —me miró a los ojos—. No te digo que te apures, pero preocúpate por tu trabajo y yo por el mío. No estoy aquí sólo para molestar —en sus ojos me pareció ver un pequeño brillo.
—¿Y cómo sé que no estoy trabajando para alguno de estos mayores que piensan destruir la empresa? —me sonrió y se recostó en el piso.
—Porque te envió el jefe personalmente. Somos sus mejores agentes, no querría perdernos. Sólo tenemos que demostrar a quien nos contrató que somos los mejores, y por lo tanto no recomendará a segundos para que hagan el trabajo.
—Esto es complicado —mencioné, acostándome en el suelo, a su lado.
—Mejor durmamos —dicho esto, se levantó y se dirigió al sofá—. Ve con SeHun, yo no soporto dormir con alguien al lado —giré los ojos recordando la vez que me había sentado en su cama durante el campamento.
Me dirigí a mi cuarto. Sobre la cama de dos plazas había un bulto, sonreí inconscientemente. Con cuidado de no despertarlo levanté las sábanas y me metí en ellas.
—¿Hyung?
—No —el chico se dio vuelta y siguió durmiendo.
---
Me encontraba en otra de las tantas clases del día lunes, sentía que mi cabeza explotaría si escuchaba a esa mujer durante otro minuto. Observé la hora, faltaban más de veinte minutos para que terminara. Golpeé mi cabeza contra el pupitre, por suerte estaba atrás y nadie me veía, o eso creía yo.
—¿Te encuentras bien? —miré hacia un lado, un chico de ojos grandes me observaba preocupado.
—Por supuesto, ¿por qué no lo estaría? —dije con sarcasmo disimulado.
—Porque has visto tu reloj alrededor de diez veces en los últimos cinco minutos —le miré con el ceño fruncido—. Park ChanYeol —se presentó, extendiendo su mano. Hice igual, presentándome—. ¿Te parece salir? —asentí y levantamos nuestras cosas.
—No eres de aquí —comenté, una vez nos encontrábamos en los pasillos.
—Ni tú —me sacó la lengua con un gesto infantil que me hizo sonreír—. Soy coreano, vine de intercambio.
—Yo soy... —mi teléfono comenzó a sonar, así que lo miré con el entrecejo fruncido—. Tengo que atender esto— me excuse, alejándome de él—. ¿Sucede algo?
—No, te llamaba porque sabía que te habías escapado de clases, no deberías hacerlo, Tao es un excelente alumno, si se da cuenta que no estás...
—Le diré que soy claustrofóbica y no soporté estar más tiempo encerrada, no molestes, LuHan, ya sé cuidarme sola, no soy como antes, cambié mucho.
—¿Cambiaste? Recuerda el camino que tomaste para la misión — enfurecí, no podía creer que él fuera el que sacará ese tema. Observé de reojo al chico con el que había estado hablando, se había sentado en el suelo y había comenzado a jugar con los cierres de su mochila.
—Escúchame bien, no vuelvas a hablar del tema, yo sé muchas cosas sobre ti que nadie se atrevería a pensar. Volveré al departamento, más vale que estés fuera.
Colgué, tomé la mano de ChanYeol y lo arrastré hacia el auto que la compañía me había dado. Luego conduje hasta el edificio, para esperar encontrarme con el apartamento vacío, lo cual estaba.
El resto del día conversé con el chico, era agradable y divertido. Amaba la música, al igual que yo, me mostró algunas de las canciones que había escrito y las cantó.
---
Un fuerte ruido se escuchó fuera del departamento, ChanYeol se había aburrido de la película y ahora estaba dormido sobre el sofá, yo había ido a buscar algo para comer.
Me dirigí a la puerta y la abrí mínimamente. Pude ver dos figuras contra la pared. Una era Tao, lo supe por la altura, el otro era uno de sus compañeros, ¿qué sucedía?
—Ya te di su información, ahora déjame —decía el desconocido, era quien tenía la espalda contra la pared, temblaba.
—Me estás mintiendo. Te descubrí, debes hacer lo que te ordene, Chen —lo último lo dijo Tao con tono de burla.
—No es otro de tus estúpidos juegos, ZiTao. Hay vidas en riesgo, debes entender que tu vida no es lo que piensas...
—Escúchame bien, no soy estúpido, sé lo que hace el idiota de mi padre —soltó al más bajo y se dirigió a su puerta—, mi tío quiere que ya no esté, y yo también.
—Tú no nos contrataste...
—No, fui yo —una voz se escuchó al lado de mi puerta, no lo vi, pero supe enseguida de quién se trataba.
Cerré la puerta despacio, para que no me notaran, o eso quise creer. Me senté abrazando mis rodillas sin poder creerlo, ¿acaso él...? No... ¿O sí?

No hay comentarios:
Publicar un comentario