jueves, 22 de agosto de 2013

Cambio de Rol - Capítulo 3








Me sentía extraña caminando por la universidad vestida de esa forma. Una cosa era actuar frente a alguien que luego asesinaría, pero otra muy diferente era caminar entre cientos de hombres que me observaban y susurraban vaya a saber qué, además de que las mujeres desaprobaran todo aquello que hiciera, desde caminar hasta respirar. 

No hice demasiado caso, y con mi mejor postura de mujer madura, me dirigí a la oficina principal para averiguar mi horario, además de los diferentes agentes que trabajaban en la universidad.

La mujer que me atendió fue muy amable, entregándome, además de lo que debía, una breve reseña sobre cada profesor y las calificaciones de mi objetivo.

Me dirigí a mi salón, faltaba media hora para la clase, sin embargo, ZiTao ya estaba allí. Con él había una buena cantidad de hombres y mujeres. Me observaron entrar, pero no me prestaron mayor atención. Sólo el pelinegro, que me reconoció, pero no hizo amague de invitarme a la conversación. Suspiré antes de sentarme en un asiento casi al fondo, luego saqué mi iPod y me coloqué los auriculares. No era una persona que escuchara demasiada música, de hecho, aquél artefacto no era mío, sino de LuHan, y servía para escuchar conversaciones lejanas. Dirigí el micrófono hacia la ronda e intenté distinguir algo de lo que decían.

- Vamos, Tao. Acompáñanos - decía una chica con la típica voz chillona de las asiáticas.

- No puedo, ya dije que tengo planes. Una reunión en la empresa.

- Entonces debe haber algún otro día para...

- No puedo, estoy muy ocupado estos días - noté que su tono de voz era algo diferente al usado antes, estaba mintiendo.

De repente se escuchó un fuerte golpe proveniente de la puerta, un chico alto y rubio ingresó en la sala, todos comenzaron a dispersarse, dejando a ZiTao sólo, para reunirse con aquel tipo, el menor parecía realmente emocionado y lo recibió con una gran sonrisa, a lo que el otro respondió con un pequeño asentimiento, y se sentaron. Luego ingresó el profesor, así que debí guardar el iPod.

De acuerdo iba avanzando la clase noté lo poco entendía de todo lo que explicaban.

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El día términó, y yo agradecía realmente no tener que cursar la carrera en serio. Salí del edificio, notando las miradas sobre mí, nunca me acostumbraría, sin embargo algo fue diferente: alguien me tomó del brazo y me arrastró por un pasillo, apoyando mi espalda contra la fría pared y haciendo que una parte de mis libros cayera.

- Así que tú eres mi nueva vecina - levanté mi rostro para encontrarme con la mirada de mi objetivo -. ¿Acaso me estas siguiendo? - negué lento, pero sin demostrar temor -. Entonces dime por qué estás en mi edificio, en mi piso, en mi universidad, en mi misma carrera, incluso más, en mis clases...

- De saber que debía evitarte ni se me hubiese cruzado por la cabeza aceptar el programa de becas - dije en chino, él se sorprendió ante mis palabras -. Por suerte puedo no hablarte y pasarte por alto - y ante su guardia baja lo empujé y salí al exterior, encontrándome con un gran grupo de chicas, y ¿por qué no chicos? Reunidos alrededor de algo o alguien. Me acerqué por pura curiosidad, al notar que mi auto aún no estaba, descubriendo quién estaba en el centro que aquél gran círculo.

- LuHan - dije sonriendo, y saludándolo con la mano, empujando para abrirme paso y poder subirme al auto. Él me saludó por mi nombre antes de tomar mi mano y besarla. Me reí ante su actuación y abrí la puerta del conductor, me observó dudando, pero se metió del lado del acompañante -. No te preocupes, pasé manejo apenas cumplí los 21.

- No es esa mi preocupación - soltó una carcajada, observando hacia el exterior. Miré hacia donde él, descubriendo los ojos de ZiTao directamente sobre nosotros -. ¿Sucedió algo? - asentí.

- Se dio cuenta de que lo estoy siguiendo y me encaró...

- Te descubrió - negué.

- Le dije algo sobre una beca, aunque dudo que me crea - miró hacia el exterior de nuevo y me indicó que arrancara.

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Esa noche LuHan se quedó en mi apartamento, pedimos algo a domicilio. Sinceramente nunca me preocupó lo que pasaba por mi boca, hacía años había perdido el sentido del buen gusto por la comida, pero debía admitir que su elección fue buena.

- Aishh, en serio. ¿No hay forma de callar a esa chica? - preguntó, haciendo que riera con fuerza -. No puedo creer que quieras volver a eso solo por este caso - me señaló con sus palillos y hablando con la boca llena. Yo solo me encogí de hombros.

- Técnicamente no haré nada. Son agentes los que actuarán fuera y luego aquí... Bueno... No sé - baje la vista. Unas carpetas aparecieron ante mí.

- Los agentes que accedieron a ayudarte, además de mí, claro - me guiñó un ojo, haciéndome soltar una carcajada. Conté las carpetas, había más de 20.

- ¿Tantos accedieron? - pregunté asombrada.

- Bueno, en realidad luego de decir que sería para éste caso y que tú estabas involucrada no hubo demasiados problemas para que se acercaran solos - se encogió de hombros -. Hay gente que intenta terminar con el imperio Huang desde hace años, no fue una sorpresa.

- ¿Quién piensas que debería comenzar? - le mostré las carpetas. Tomó un par y las abrió, estuvo un buen rato viéndolas todas, para luego tomar de la pila dos.

- Cualquiera de estos dos serviría - me entregó las carpetas y tomó su plato, notando que ya estaba vacío -. ¿Lo vas a comer? - negué, y tomó mi plato para seguir comiendo.

Yo pase la mano por ambas fotos antes de decidirme por una. Se la mostré a LuHan y él solo asintió.

El resto de la noche fue extrañamente tranquila, quizá porque al día siguiente habría clases, pero aun así estuvimos hasta tarde armando un plan para el fin de semana, donde estaba involucrada desde una salida al club que visitaba regularmente ZiTao hasta colocar una grabación para que el chico creyera algo que no estaba ocurriendo realmente.

Sinceramente, luego del choque de esa tarde, dudaba realmente que el chico me volviera a hablar, sin embargo aún estaba la probabilidad de que me quisiera en su cama, cosa que queríamos lograr.

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