sábado, 11 de enero de 2014

ROL - XiuHan - 21

MinSeok (Littleevilmaknae)

—¡Ya te dije que no, LuHan! Mañana tenemos que despertarnos temprano —jadeé.

—Tu cara no dice lo mismo que tus palabras, ¿eh? Por favor, Minnie. Hace mucho que no lo hacemos —insistió tercamente.

—¡Que no! —exclamé sentándome en mi lugar—. Y lo hicimos hace tres días, ¿de qué estás hablando?

—De todas form… —Pero tuvo que detener el movimiento de sus manos porque alguien llamó a la puerta. Soltó un suspiro de resignación, gesticulando con los labios un “no contestes”.

Ignorando su petición me levanté y abrí la puerta de nuestro dormitorio. Por cuarta vez en el día, Tao estaba parado en la entrada, mirando sus zapatos como si fuera la cosa más interesante del mundo y tratando de ocultar un sonrojo bajo sus mejillas.

—¿Qué pasa, Tao? —pregunté sin molestarme por esconder mi sonrisa divertida.

—Esto… Yo… ¿Podemos hablar? —tartamudeó en voz muy baja.

—¡No! —contestó LuHan en mi lugar—. Ahora mismo estábamos ocupados.

—Oh, lo siento mucho —suspiró aliviado y se dio vuelta para marcharse, pero lo detuve.

—No, sí podemos hablar —dije tomando de la muñeca al maknae y mirando de mala manera a mi novio—. Vamos a dar un paseo.


---


—Pero no entiendo. ¿Cuál es el problema? —pregunté exasperado.

—¡Eso es obvio, hyung! No sé qué contestarle —lloriqueó él.

—A ver —dije con voz suave haciendo uso de toda mi paciencia—. SeHun y tú se estaban besando, cuando él de pronto dijo que te amaba. Entonces… ¿No estás seguro de tus sentimientos hacia él?

—No es eso —protestó haciendo berrinches—. Lo dices como si fuera muy fácil, pero no lo es. Acabamos de empezar nuestra… “relación”, y siento que él va muy rápido.

—Eso significa que… Todavía no le amas lo suficiente para decir eso —sugerí sin entender realmente el problema.

—No, no —sacudió la cabeza negando por completo lo dicho—. Sí que lo amo. Pero no estoy preparado para decirlo.

Frustrado me pasé las manos por la cara, escandalizado y al mismo tiempo enternecido por las actitudes de los dos menores.

Últimamente se tomaban muy en serio el concepto de pareja, aunque lo hacían a escondidas. Las miradas que se enviaban cuando creían que nadie los veía, o la costumbre de tomarse de las manos cuando se sentaban juntos era imposible de no ver. A pesar de que pensaban que pasaban desapercibidos, incluso el despistado de JongIn los había notado. Cuando ninguno de los dos se encontraba en la sala, el resto del grupo aprovechábamos para hablar de ellos y reírnos de su romance. Pero sin duda estábamos alegres de que estuvieran juntos, en un principio todos sospechábamos que se gustaban mutuamente.

Pero durante su período de noviazgo, Tao acudía diariamente a mi encuentro para consultarme sus dudas. A veces eran preguntas buenas, y otras un poco absurdas como “Le quiero regalar una remera a SeHun. Pero, ¿y si no le gusta el naranja?” o cosas por el estilo, con las cual agradecía mi paciencia porque siempre le contestaba sin alterar los nervios.

—Bueno, Tao —empecé intentando por todos los medios tranquilizarlo—. Si no estás preparado, no lo digas. Él no va a apresurarte, ¿de acuerdo? No te compliques tanto por eso. Ya llegará el momento.

—Pero… ¿y si se cansa de esperarme y deja de amarme?

—No lo hará —sonreí cariñosamente mientras le desordenaba el pelo, aunque él era más alto que yo y aunque sabía que al segundo intentaría volver a ordenarlo—. Él te quiere muchísimo. Muchísimo, no lo olvides.

—Bien, hyung. —Esta vez me devolvió la sonrisa—. ¡Gracias!


---

Miré el reloj que se encontraba en mi escritorio personal, que marcaba las 11:15pm. En un día como ese, miércoles, y con un clima tan caluroso como el actual, era perfecto para salir. Recordé que había leído en la cartelera sobre una película que había llamado mi atención, y que hoy día era todo un éxito. Entusiasmado busqué ansiosamente a LuHan, a quien encontré recostado sobre el sillón observando con gran atención su celular.

—¡LuHan! —le llamé sacudiendo su hombro. Él se limitó a responder una mueca extraña y un pequeño sonido, sin mirarme. Molesto volví a gritar su nombre.

—¿Sí, Minnie? —dijo esta vez fingiendo amabilidad, mientras bloqueaba y guardaba su teléfono.

—Quiero ver una película, vamos.

—¿A esta hora…? —protestó cansinamente.

—A esta hora es perfecto. Apresúrate, tenemos sólo media hora.

Dicho esto los dos nos pusimos de pie y le rogamos al manager que nos llevara, quien aceptó luego de hacernos prometer que haríamos lo posible para que no nos reconocieran y que volveríamos temprano. Afortunadamente ya nos habíamos duchado y vestido con anterioridad, tras haber finalizado con el ensayo del día. Realmente faltaba muy poco para el comeback.


---

—¿LuHan? ¿Esa risa no es de Tao? —susurré en la oscuridad, mientras esperábamos a que empezaran los trailers.

El nombrado dejó de comer las palomitas para prestar atención al extraño ruido. Ambos volteamos hacia atrás, donde provenía el sonido.
En efecto, aquella risa tan familiar pertenecía a la de Tao, quien al vernos se calló repentinamente.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó enojado 
Tao.

—¿Qué hacen ustedes aquí? —contraatacó LuHan—. ¿Nos siguieron? ¿Vinieron a arruinar la cita?

—¡LuHan! —exclamé medio riendo y medio escandalizado.

—Sentémonos juntos —pidió alegremente SeHun, quien se levantó y se dirigió a nuestra fila, seguido por Tao que no dejaba de murmurar por lo bajo.


Estuvimos hablando unos minutos. Cada tanto era necesario advertirle a Luhan que bajara la voz, porque inconscientemente terminaba gritando como si estuviéramos del otro lado de la sala. Noté las miradas de amor, casi admiración que Tao le daba a SeHun mientras éste se reía sin reprimirse.

Los trailers empezaron, y con ellos la película. “The gift from the cell 7” comenzaba ya con una situación desalentadora,  y fue casi un alivio que estuviese intercalada de escenas cómicas.

Lo gracioso de todo eso, era ver a la pareja más joven. Sehun seguía la tradición de los coqueteos viejos y absurdos, fingiendo un bostezo y pasando un brazo por los hombros de Tao. O juntando por "error" sus manos cuando concordaban en la bolsa de palomitas.  Tao reaccionaba a todos esos toques con un sonrojo y una tímida sonrisa. Luhan y yo intercambiábamos miradas y nos desternillábamos.

A mitad del largometraje la mayoría lloraba a moco tendido, a lo lejos se oía el sollozo de un par de chicas, que eran las únicas que se encontraban con nosotros en la sala. El único que estaba inmutable era Sehun, aunque sus ojos denotaban preocupación cuando se cruzaban con los de su novio.

A pesar de que no esperaba llorar,  terminé haciéndolo, sin opacar las lágrimas de mi novio que lucía aún peor que yo.

---

Casi agradecido de que la película hubiese terminado, me recosté en la cama y esperé a que Luhan terminara de asearse.

Al poco rato un peso se sumó a mi lado y un par de labios se abultaron en mi cuello. Gemí casi al instante.

—LuHan... —suspiré luchando por no jadear. El mencionado hizo un gruñido a forma de respuesta—. ¿Podemos... cambiar de posición? 

Y esta vez no me retracté.


No hay comentarios:

Publicar un comentario